Por Pablo González
Periodismosn.com.ar
FM 88.7 Radio City San Nicolás
La tragedia lamentablemente se hizo presente este sábado en San Nicolás. Tal como se consigna en nota aparte, dos personas fallecieron luego del accidente ocurrido en Ponce de León y Rivadavia, zona sur de la ciudad.
En principio lo que se sabe es que un móvil policial venía persiguiendo a una moto por Ponce de León, luego de que esta última se escapara de un control. Al llegar a calle Rivadavia, dicho patrullero impactó de lleno con un automóvil particular conducido por un hombre de 51 años, luego identificado como Luis Adriano Regondi. Este último falleció en el acto, mientras que los cuatro tripulantes del móvil policial fueron trasladados en ambulancia al Hospital San Felipe. Poco después también falleció el joven Oficial Valentín Zancheta (20 años), mientras que los otros tres efectivos policiales sufrieron distintas heridas pero en principio están fuera de peligro.
Se trata de una tragedia que le costó la vida a dos personas, y que deja varios interrogantes: ¿Vale la pena una persecución policial a gran velocidad para atrapar a un supuesto delincuente, poniendo en riesgo la vida propia y de terceros? Estamos en tiempos de cámaras y otros medios para identificar a los autores de ilícitos y a los que se fugan. Quizás habría que cambiar el protocolo y manejarse de otra manera.
Está claro que el accionar de la policía apuntaba a esclarecer un hecho delictual y detener a un posible delincuente. Pero el resultado es que el delincuente escapó, sigue libre, y han muerto dos personas inocentes: una cumpliendo con su deber policial, y otra que no tenía nada que ver con el hecho.
En otras oportunidades hemos reflexionado sobre el tema cuando la policía anda a los tiros, persiguiendo a alguien en plena vía pública. Y ahora debemos volver a reflexionar. Nos ocasiona un gran dolor que haya un policía muerto, otros tres heridos graves, y un ciudadano inocente también fallecido. Por eso entiendo que es hora de que las autoridades revean la forma de proceder en este tipo de hechos.
A mi entender, no vale la pena exponer a semejante riesgo a la propia fuerza policial, y a personas inocentes, para detener a un supuesto delincuente. Hay otras formas de atraparlos. Andar a gran velocidad persiguiendo delincuentes nos parece injusto con los policías que cumplen su deber, y peligroso para los ciudadanos que circulamos por las calles nicoleñas.
