Por Pablo González
Periodismosn.com.ar
FM 88.7 RADIO CITY SAN NICOLAS
En las últimas horas nuevamente se produjo un trágico accidente en las calles nicoleñas. Y una vez más, el hecho se dio a partir de la persecución que iniciaron efectivos policiales.
En esta ocasión se ha informado desde la policía que el joven fallecido de 22 años andaba junto a otro muchacho en una moto robada. También se dijo que evadieron un control policial, y que a partir de este hecho se inició la persecución policial por parte de efectivos del grupo UTOI (recientemente creado). Finalmente, según el parte policial la moto se incrustó contra un automóvil que estaba ingresando en su domicilio, en Barrio Santa Rosa.
No es la primera víctima que se da en circunstancias parecidas. Hace poco tiempo un patrullero policial (también de la UTOI) persiguió a un motociclista por Ponce de León, y cuando llegó a la intersección con calle Rivadavia impactó de lleno contra un automóvil. El saldo fue de dos personas inocentes muertas (el policía que conducía el patrullero) y el automovilista que iba por Rivadavia.
Lo dijimos antes, y lo decimos ahora. No parece ser la decisión más acertada iniciar persecuciones policiales en plena ciudad, a altas velocidades y sin tomar algunos recaudos básicos. Estamos en tiempo de cámaras y tecnología. ¿No sería mejor entablar comunicación con otros efectivos hacia donde se dirigen los supuestos delincuentes, y seguir el accionar a través de las numerosas cámaras de monitoreo que hay en la ciudad?
El procedimiento que se está utilizando en San Nicolás no es el correcto. Está bien que se hagan controles policiales, pero resulta muy riesgoso que la policía salga detrás a toda velocidad para detener a una persona que se la podría aprehender de alguna otra manera.
En el accidente de este miércoles, supuestamente el conductor de la moto tenía podía ser un delincuente. ¿Y si no lo era? ¿Y si simplemente quiso huir porque no tenía algún documento, o porque lleva alguna droga de consumo personal? En el momento que se inició la persecución nadie sabía si era o no un delincuente. Y el chico murió en un accidente generado a partir de la persecución. Podría haber matado, además, a cualquier otra persona (incluido el automovilista contra el que colisionó). De hecho, esto último ya ha pasado en ocasiones anteriores.
La UTOI vino a SAn Nicolás para combatir el narcotráfico que viene desde la zona de Rosario. Eso es lo que se informó oficialmente. Pero en pocos meses sus persecuciones en plena vía pública ya se cobraron tres víctimas fatales. No parece ser el mejor resultado para una fuerza policial que supuestamente debe darnos mayor seguridad, y no ponernos en riesgo.
