En el marco del Congreso IAEF, el Instituto Argentino de Finanzas entregó el Premio a la Trayectoria Empresarial a Paolo Rocca, Presidente del grupo Techint. El premio fue entregado por Luis Pagani, ex presidente de Arcor, reconocido el año pasado por el IAEF con idéntico premio. Es el segundo premio a la trayectoria que da el IAEF.
Tras recibir la distinción, Paolo Rocca dirigió unas palabras: “Realmente, aprecio muchísimo el reconocimiento que ustedes consideraron darme. También quiero felicitar a la asociación por haber seguido por 42 años estos eventos. Me parece, en Argentina, un logro muy importante. Estoy muy agradecido, lo considero un reconocimiento a toda la Organización Techint, a la gente que nos ha acompañado durante muchos años.
Techint tiene desde su fundación, que ya tiene 80 años, y entre los mandatos que dejó mi abuelo Agostino Rocca para Techint desde el principio, estaba el mandato de que Techint nunca invirtiera en la fabricación de armamentos, en medios de comunicación, y tampoco en actividades financieras. Estoy reconociendo este reconocimiento extraordinario desde un sector en el cual nunca vamos a invertir. No vamos a ser competidores con el mundo de las finanzas, pero tengo un aprecio particular por la decisión que tomaron, así que muchas gracias.”
“Techint la funda mi abuelo Agostino al final del 1945. El nombre es la sigla de TELEX, Compagnia Tecnica Internazionale, y de ahí sigue con el nombre principal. La holding del grupo se llama San Faustin: corresponde al día 15 de febrero de 1946, fecha en que mi abuelo dejó Italia y decidió construir su vida en la inmigración. Ese día corresponde al nombre del santo de su emprendimiento.
Mi abuelo, todos los valores de Techint, se organizaron en la personalidad y la historia que vivió mi abuelo en un el 1900, dramático por su acontecimiento. Él nació en 1895 y a los 13 años él y sus hermanos perdieron a sus padres en el temblor de Messina. Se cayó el edificio donde estaban y se quedaron los tres en una ciudad desolada con 50 mil muertos. Los adoptó un tío. Participó en la escuela militar en 1915, en el ejército italiano. Combatió 4 años en la trinchera entre Eslovenia y Austria. Al final de la guerra, salió como capitán de fuerza de los alpinos, se recibió en el Politécnico de Milano, llegó al culmen de la industria siderúrgica en 1935 y condujo a la industria hasta el final de la guerra. Trabajaban 60.000 personas distribuidas en el norte de Italia en la siderurgia en ese momento, y él vivió entonces todo lo que fue, a lo largo de su vida, situaciones y momentos dramáticos.
Cuando decidió a los 50 años emprender su emprendimiento personal, juntó sus ahorros, algo de la familia y amigos que lo apoyaron, y con 10 mil dólares salió de Italia. Decidió instalarse en Argentina y fundó Techint con un primer emprendimiento: el gasoducto del sur entre Buenos Aires y Comodoro Rivadavia, en 1952. Todo esto se fue abriendo dentro del área de la siderurgia y otras actividades industriales.
Los valores fundamentales sobre los que fundó Techint fueron los valores de una cultura industrial de la Italia del norte y los valores personales de alguien que pasó momentos dramáticos. Los valores sobre los que se construyó Techint —la determinación, tenacidad, fuerza y ambición de seguir creciendo— son los valores de los inmigrantes, los valores relacionados con la cultura industrial, y me refiero a la racionalidad en el enfoque de todos los problemas, más allá de la ideología o el azar, también el compromiso con la persona, con todo lo que al principio fue un equipo —muchos de ellos italianos—, pero un equipo sobre el cual se construyó. Y la vocación de construir con el personal y la propia gente es una de las características fundamentales de Techint y de la cultura industrial.
Techint tiene la tradición de incorporar personas jóvenes, ingenieros que ingresan en el programa de formación profesional y acompañarlos y formarlos hasta los niveles superiores. Todos los dirigentes de Techint surgen de adentro y esto fue uno de los valores fundamentales que mi abuelo transmitió. Además, el valor de la relación con las comunidades en la industria es la fuente del progreso. La industria se ancla dentro de las comunidades donde tiene sus instalaciones, donde tiene su huella ambiental, y donde tiene que construir una relación de crecimiento mutuo. La industria es un proyecto de progreso para las comunidades donde está anclada, y la educación es la herramienta clave para el progreso social, económico, cultural de las comunidades donde están ancladas.
Todos estos valores parten de su experiencia traumática. La resiliencia de Agostino, que perdió todo más de una vez. Cuando vino a Argentina no fue fácil el desarrollo de Techint. En el 72, Levingston nos expropió Propulsora Siderúrgica (hoy parte de Ternium), después la recuperamos. En 2008, Chávez nos expropió (Sidor). Su experiencia es una experiencia de resiliencia frente a las adversidades. Los valores que se formaron de Techint venían de su experiencia personal, pero una visión industrial que superaron los límites de un siglo dramático. Sobre esto se ha construido Techint. Los mismos valores hoy son los que encontramos en lo que hace Techint en todo el mundo.
El rol de mi padre Roberto Rocca primero, y después de la tercera generación —yo y mi hermano—, en definitiva ha sido la tarea de preservar los valores originales de Techint y adaptarlos a un contexto de crecimiento de la empresa en una dimensión internacional, de diversidad de culturas, que hoy decimos que ha llegado a una amplitud muy grande. Y de construir sobre estos valores, mantener unida la que sostiene un proyecto industrial, pensado con la familia, los inversores y los niveles de las sociedades. Construir consenso. Para Techint, la visión de crecimiento implica convencer a todos de la reinversión permanente de sus utilidades.
Hay que construir este consenso con toda nuestra gente y adaptar los valores originales a la diversidad que surge de haber operado plantas en Japón, Indonesia, China, Rumania, EE.UU. Hoy trabajan en Techint alrededor de 95 mil personas, operando en 40 países en todos los distintos sectores. Nuestra tarea es acompañar y promover este crecimiento, manteniendo las relaciones con las constituencies, para que los accionistas quisieran seguir acompañando este crecimiento e inversión —tema fundamental— y con la comunidad.
La construcción de las escuelas técnicas son mi orgullo. Hoy tenemos la escuela técnica en Campana, donde descansa mi abuelo. Su mayor orgullo había sido el reconocimiento como ciudadano honorario en Campana en 1960, y en la misma ciudad tenemos hoy una escuela técnica que es una maravilla. La miramos y nos sentimos orgullosos. Ahora en Brasil, en México, el sistema de la escuela técnica pone a la educación como factor esencial de progreso.
La tarea nuestra ha sido la de acompañar la fuerza de un grupo humano extraordinario que se formó manteniendo los valores fundamentales de la cultura industrial, que al final transforma un país, transforman los lugares donde trabajamos. Este fue nuestro mérito. El verdadero emprendedor es Agostino, que a los 50 años elige la inmigración, sale y construye. Nosotros recogimos un mandato y lo llevamos a una dimensión que supera lo que fue en su principio.
También acompañamos esta diversidad agregando un servicio cada vez más sofisticado. Mi hermano Gianfelice, que vive en Italia, construyó otra área de Techint que requirió actividad emprendedora: un sistema de instituciones sanitarias y una universidad, que hoy —el Instituto Clínico Humanitas— atiende a un millón 300 mil personas. Esta es una actividad emprendedora en un sector nuevo.
Lo mío fue articular la visión original, mantener unido el sistema de valores, y dar espacio al talento, la integridad, la inteligencia y la energía. Esto ha sido la fuerza de Techint: su gente, a lo largo del tiempo, la visión y la excelencia en innovación e investigación, donde podemos construir cadena de valor. Donde el rol es un rol de promoción del crecimiento de la cadena de valor, con programas, por ejemplo, que expanden y transmiten el potencial de transformación cada vez más grande.
Hicimos mucho. Empecé como chief executive en Siderca, en Campana. El sistema creció mucho a lo largo del tiempo. Tenaris es un líder mundial, Ternium tiene una dimensión muy grande también en Italia. Pero en el fondo están los valores esenciales que fueron parte de la impronta de mi abuelo.
Yo nací en Italia, fui a una universidad pública italiana, me crié en Italia. Pero vine a la Argentina en 1987 y elegí a este país para crecer y vivir. Siento a Argentina como mi país. Quiero mucho a la gente, el espíritu de los argentinos. Desde que llegué en los 80, siempre encontré un potencial extraordinario en el recurso humano argentino. Para mi vida personal, elegí Argentina. Y la razón es la calidad de las personas que me encontré cuando empecé a venir al país.
La primera vez que vine fue en 1978 por una razón: la muerte de mi abuelo Agostino, para participar del cortejo fúnebre desde la planta de Campana a la Iglesia. Ahí entendí algo y dije: “Yo quiero construir a partir de lo que estoy viendo”. Después salí de Argentina, me fui a EE.UU. y volví en el 87 y decidí hacer de Argentina mi hogar y construir desde acá la visión del grupo. Mantengo mi legado con Italia, tengo una hija que vive y trabaja allá, mi hermano también, pero esta es mi base.
Lo que pasó en Techint se construyó con un valor humano de operaciones en Argentina, y que hoy encontramos en todos los lugares del mundo, integrado por la diversidad. Los desafíos son grandes, pero creo que la organización Techint construyó, a lo largo del tiempo, un grupo humano capaz de desafiar y superar los mayores desafíos, con la visión intacta de Agostino Rocca en 1945, a 50 años —que no es fácil para empezar una nueva vida. Tenemos la necesidad y la fuerza para llevar adelante el mandato que teníamos.