Tras otra orden de clausura por contaminación, Atanor deja de producir en San Nicolás y sólo funcionará como centro logístico

Por Pablo González
Periodismosn.com.ar
FM 88.7 Radio City San Nicolás
Finalmente la empresa Atanor hizo lo que debería haber hecho muchísimo antes. Tomó la decisión de dejar de producir agroquímicos en su planta de San Nicolás, trasladando dicha producción a sus plantas de Río Tercera (Córdoba) y Pilar (Buenos Aires). Según se informó oficialmente, el predio de San Nicolás se reconvertirá en un centro de logística (acopio y distribución), pero ya no habrá ningún tipo de actividad productiva.
Paralelamente, el mismo día en que se anunció esta decisión, la Autoridad del Agua de la provincia de Buenos ordenó nuevamente la clausura de la planta de Atanor en nuestra ciudad, otra vez por contaminación.
La decisión de Atanor fue tomada tras numerosos episodios de contaminación ambiental, como así también graves accidentes laborales. En el medio, las denuncias de organizaciones ambientales, y una causa judicial aún sin definición, pero que amenazaba con clausurar nuevamente la fábrica.
Desde este medio insistimos varias veces en la necesidad de que esta planta se erradicara, ya que está emplazada en el medio de una zona densamente poblada. Finalmente se acordó esa decisión, y la aplaudimos. Bajo el pretexto de conservar menos de un centenar de puestos de trabajo, la ciudad de San Nicolás no podía seguir soportando episodios contaminantes como los antes señalados.
El anuncio oficial
El grupo multinacional Albaugh, del que forma parte la industria química Atanor, anunció oficialmente este viernes que decidió iniciar un “proceso de relocalización” para la producción que se realizaba en su planta de la zona sur de San Nicolás. Indicaron que la medida es parte de una estrategia que busca “optimizar la competitividad y eficiencia, en sintonía con las nuevas demandas del mercado”.
“La industria de los fitosanitarios está viviendo cambios acelerados en la Argentina. El proceso de síntesis que se realizaba en la planta ha estado fuera de operación durante más de un año y ha dejado de ser estratégico”, indicó el comunicado oficial de la empresa que en marzo de 2024 sufrió un serio incidente en sus procesos productivos, motivo por el cual fue imposibilitada por la Justicia a dar continuidad a cualquiera de sus actividades durante casi siete meses. En el sector de atrazina, el cese productivo fue aún más extenso.
“Los esfuerzos de Albaugh se enfocarán en aumentar la productividad con inversiones en sus instalaciones de Río Tercero, Provincia de Córdoba, y Pilar, provincia de Buenos Aires. La relocalización contempla una inversión para el desarrollo de un centro logístico en el mismo predio de San Nicolás. Atanor, subsidiaria local de Albuagh en Argentina, llevará a cabo todo el proceso de salida en estricto cumplimiento de las normativas laborales, ambientales y regulatorias vigentes”, anticiparon desde la compañía.
Aseveran asimismo que la decisión “no afectará en ningún modo el abastecimiento del porfolio de productos de la compañía, que continuará trabajando con la misma dinámica comercial para estar aún más cerca de sus clientes y distribuidores, aportando tecnología y calidad en productos fitosanitarios con alta competitividad”.
Nueva clausura
Este mismo viernes en que la empresa Atanor anunció la relocalización de la planta de San Nicolás, la Autoridad del Agua (ADA) de la provincia de Buenos Aires ordenó la clausura total preventiva del predio ATANOR, ubicado sobre la vera del Río Paraná en San Nicolás, por considerar que se violaron de forma grave las normas ambientales vigentes. Los resultados oficiales de laboratorio analizados por la autoridad provincial confirmaron la presencia de múltiples contaminantes industriales en las muestras tomadas durante una inspección realizada el 9 de junio en la planta de Atanor en San Nicolás.
La Asociación Civil Foro Medio Ambiental (FOMEA) y Greenpeace habían denunciado este caso de contaminación en las últimas semanas.
Las muestras analizadas detectaron niveles elevados de glifosato, AMPA, atrazina, metolacloro, imazetapir y sustancias expresamente prohibidas por orden judicial, como el clorpirifos, entre otros herbicidas de uso agrícola. También se hallaron compuestos altamente contaminantes, como fenoles, sustancias solubles en éter etílico (SSEE) y sustancias activadas al azul de metileno (SAAM).
Además, se identificaron metales pesados como arsénico, plomo, cromo, selenio, manganeso y zinc en el líquido vertido por la empresa, que no contaba con autorización para el vuelco de efluentes industriales, sino únicamente para efluentes cloacales. Varias de las sustancias detectadas se encuentran por sobre los parámetros legales de la resolución 336 de ADA y de la Ley Nacional de Residuos Peligrosos N.º 24.051.