Despedida a Lito López: Para que la muerte no se alce con todo…  

Por Javier Tisera

Especial para Periodismosn.com.ar

 

El periodista Javier Tisera despide en esta columna a su amigo Rafael «Lito» López, reconocido cantautor y polifacético artista nicoleño fallecido en las últimas horas, tras padecer una larga enfermedad.

 

«Astul nos enseñó que la muerte no se alza con todo. Su miserable oficio y la ambición por arrebatar la vida; no le permiten cargar en las alforjas recuerdos, sonidos, olores, se lleva un cuerpo pero el alma queda entre nosotros- decía el poeta en el Bar El Roque.

Guardo entre los tesoros más querido un programa en papel (no eran tiempos de flayers) de un recital de Caballo de Mar en la Biblioteca Rafael de Aguiar. El compromiso de la asistencia  se debía a que los músicos de rock eran de la ENET N°1 y por lo tanto se trataba de algo más que un simple compromiso. De aquella noche de invierno de 1976 me quedan tres recuerdos: la fuerza del zurdo/ tuerto Wirzt en la batería, la limpieza y el gusto por el bajo del “muerto” Sergio Sainz y la amistad con Lito López.

Por aquellos tiempos Lito hacía folk y rock nacional acompañado de un bajista; eterno amigo y compañero Reynaldo “Nano” Ciriani. Un clásico en su repertorio  “El oso” de Moris tres generaciones de nicoleños la cantaron a ritmo de este dúo: Lito y Nano. En las conversaciones iniciales hablamos de música, se sumó la poesía y las letras; apareció la pintura y la historia, y los sucesos sociales de aquellos tiempos.

Lito (su seudónimo artístico)  con el tiempo dio paso al de mayor confianza “gallego” pot parte de padre López, aunque pocos sabían que era de raíces vascas por parte de madre. Y esas coincidencias, fueron afianzando la amistad y el compartir recitales, presentaciones, escenarios y complicidades.

Exorcizábamos  demonios dictatoriales en casas particulares al ritmo de guitarras y poemas; una resistencia que nos iba preparando para cuando aparecieran las urnas y por fin entráramos en la utópica democracia. Reuniones amenizadas por las voces poéticas y por los ritmos fueron amalgamando una generación de los que alguna vez llamamos “los hijos de la primavera democrática”. Casi en el umbral de la votación Fito Fernández Viñas ( con el auspicio del Municipio) y Rubén Yulió produjeron un espectáculo titulado “Canto a San Nicolás” ahí estuvo la guitarra de Lito junto a Eugenio Canals y Néstor Sívori que a la postre; conformarían en los 80 el cuarteto, al sumar a Fabián Sosa, que se llamó más adelante: Raigama.

Ya por ese tiempo, “el gallego” y los músicos de Raigama, revalorizaron los poemas de Astul Urquiaga y como no podía ser de otra manera en la presentación de Rostro del Río y de la Noche” en el Colegio de Abogados desplegaron  sus canciones.

Lito López junto a Walter Nebreda, Roberto “Pato” Boragina, Mirian Amarilla, Carlos “Negro” Mulet y “Nano” Ciriani se treparon con Estación SN al emblemático y mítico escenario de La Falda (Córdoba) en 1982. Compartieron tiempos de creaciones musicales y brilló en la artesanía junto a Martín Faccio; fue la dupla que con elementos naturales (cuero, diente de carpincho, piedras, caracoles entre otros materiales) vistió muñecas y pechos de nicoleños con su obras de arte. Y como no podía ser de otra manera; estuvo siempre ligado por afecto y mandato de Astul, a las huestes de Disámara. Colaboró con su arte (ilustraciones) y con sus poemas y canciones cada vez que salía nuestra revista en papel (como este ejemplar) o nos presentábamos en público.

Su muerte, la de Lito, un día de miércoles 1 de octubre, enluta a todos los artistas de la ciudad sin reservas y sin omisiones: poetas y escritores, músicos, escultores, artesanos y pintores (soy de la vieja guardia). Hasta el último instante lo acompañamos en su enfermedad y nos dijimos absolutamente todo lo que nos teníamos que decir. Y me voy a tirar dos monedas ( danakē ) al mar para que Caronte (El barquero) lo cruce por el río Estigia y lleve su alma al reino del Hades.

Y nos vamos con unos versos de Lito:

Caja, luna, caja

Vino, tierra y cielo,

desde que te fuiste,

no he hallado consuelo

………………………………………

Llegan los lamentos,

antes que mi cuerpo,

llegan mis huellas,

antes que mi recuerdo».