Recientes reportes señalan que la pareja fue vista caminando en una zona de picnic, con sus anillos de boda y disfrutando de un paseo. La escena, discreta pero elocuente, deja en claro que la vida privada puede retomar cierta normalidad, incluso después de haber sido expuesta al ojo público. Byron y Kerrigan, padres de dos hijos, parecen apostar a reconstruir la rutina familiar que se vio sacudida por semanas de especulaciones y titulares virales.

El escándalo se conoció en julio pasado, cuando Byron fue captado abrazando a Kristin Cabot, su entonces jefa de Recursos Humanos, durante un concierto en Boston. El incidente se viralizó de inmediato y generó rumores sobre un supuesto romance extramatrimonial. Poco después, ambos renunciaron a sus cargos en Astronomer.

Tras el escándalo, la pareja se mudó a Maine en busca de privacidad, por lo que este reciente encuentro público no solo muestra un paseo, sino también la reafirmación de su vínculo matrimonial después de la tormenta mediática.