María Corina Machado no asistió a la entrega del Nobel de la Paz: lo recibió su hija

La opositora venezolana María Corina Machado no asistió este miércoles a la entrega del Premio Nobel de la Paz que se realizó en Oslo. En su lugar, fue su hija Ana Corina Sosa Machado quien recibió el galardón y leyó el discurso de agradecimiento en inglés, antes de confirmar que su madre llegará a la capital noruega “en unas horas”, aunque no precisó cuando.

Machado, que permanece en la clandestinidad en Venezuela desde hace casi un año, tampoco participó en los actos posteriores a la ceremonia: ni en la tradicional procesión de antorchas que recorre el centro de Oslo ni en el banquete de gala que reúne a unas doscientas personas, incluidos miembros de la familia real y autoridades noruegas. Así lo confirmó el portavoz del Instituto Nobel, Erik Aasheim, al señalar que “no sabemos cuándo llegará a Oslo, solo que va a venir”.

Antes de iniciar la ceremonia, la hija de la opositora venezolana aseguró que su madre “nunca rompe una promesa” y reiteró que podría reencontrarse con ella “en unas horas”, después de dieciséis meses sin verla. Sosa, que ocupó la silla destinada a Machado junto a los miembros del Comité Nobel, leyó el discurso de aceptación en inglés, afirmando que “Venezuela volverá a respirar”.

Luego leyó el texto enviado por su madre, en el que la dirigente opositora venezolana habla de “casi tres décadas de lucha contra una dictadura brutal” y reitera que en las últimas elecciones presidenciales “Edmundo González ganó con el sesenta y siete por ciento de los votos, en cada estado, ciudad y pueblo”.

Un “premio manchado en sangre”

Durante la ceremonia, Sosa recibió el diploma, la medalla y el premio de 11 millones de coronas suecas (1 millón de euros), en presencia de los reyes Harald V y Sonia y la presencia de figuras de la derecha latinoamericano como los presidentes argentino Javier Milei, el panameño José Raúl Mulino (Panamá), el ecuatoriano Daniel Noboa (Ecuador), y el paraguayo Santiago Peña.

En su intervención, el presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, volvió a instar al presidente venezolano, Nicolás Maduroa renunciar a su cargo. “Debe aceptar los resultados electorales y renunciar a su cargo. Debe sentar las bases para una transición pacífica hacia la democracia, porque esa es la voluntad del pueblo venezolano», consideró.

Frydnes también defendió a María Corina Machado de quienes rechazan su figura por haber instado a una intervención extranjera en su país, liderada por Estados Unidos. “La señora Machado ha solicitado atención, apoyo y presión internacionales, no una invasión de Venezuela. Ha exhortado a la población a defender sus derechos por medios pacíficos y democráticos”, consideró el presidente del Comité.

También abundó en los lugares comunes para ubicar a Venezuela y su gobierno en un “eje del mal”. “Los regímenes autoritarios aprenden unos de otros. Comparten tecnologías y sistemas de propaganda. Detrás de Maduro están Cuba, Rusia, Irán, China y Hezbolá, que proporcionan armas, sistemas de vigilancia y vías de supervivencia económica. Hacen que el régimen sea más robusto y más brutal”, lanzó.

La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, calificó la premiación de “un velorio” y sostuvo que se trató de “un premio manchado en sangre”. Aseguró que la ausencia de Machado se debía al “miedo” ante protestas en su contra en las calles de Oslo. Por su parte, el fiscal general, Tarek William Saab, reiteró que si Machado abandona el país será considerada “prófuga”, ya que enfrenta investigaciones por “conspiración, incitación al odio y terrorismo”.

La ausencia de Machado

La incertidumbre rodeó desde el inicio el viaje de Machado. El Instituto Nobel había aplazado y finalmente cancelado el martes la tradicional conferencia de prensa prevista con la opositora. Horas antes de la ceremonia, confirmó que no podría llegar a tiempo para recibir el premio en persona debido a que viajaba en “una situación de extremo peligro”.

En un mensaje de audio y en una llamada difundidos por el Comité, Machado lamentó no poder estar presente pero aseguró que estaba “de camino a Oslo ahora mismo”. Su hija reafirmó luego que la dirigente arribará a la capital noruega, aunque sin horarios confirmados por el Instituto Nobel.

La opositora no aparece en público desde enero de este año, cuando participó en una manifestación en Caracas contra la investidura de Maduro. Su pase a la clandestinidad coincidió con crecientes restricciones aéreas sobre Venezuela y con advertencias de Estados Unidos sobre riesgos de seguridad en la región tras el despliegue militar sobre el Caribe, ordenado por Donald Trump.

Su clandestinidad coincidió con el bloqueo aéreo que atraviesa Caracas tras la suspensión de vuelos por parte de varias aerolíneas, alertadas por Estados Unidos ante los riesgos de sobrevolar la región debido “creciente actividad militar” en medio del avance bélico de Washington en el Caribe.

Aunque no se sabe cuándo aterrizará, tanto la oficina del primer ministro noruego como el Parlamento confirmaron que Machado los visitará este jueves y que ofrecerá finalmente la conferencia de prensa cancelada en la víspera.