Quién es el hijo del depuesto Sha de Irán, que sueña con la vuelta de la monarquía

Su padre lo designó heredero al trono en 1967, cuando tenía siete años. Aspira a ser una figura de peso ante las protestas contra el régimen islámico.

Las protestas en irán han puesto en foco a Reza Ciro Pahlavi, el hijo del último monarca, depuesto por la Revolución Islámica de 1979. Exiliado en Estados Unidos, se dedicó en los últimos días a convocar protestas en el país. Su objetivo, lejano, es que su familia vuelva a gobernar Irán.

La familia Pahlavi tomó el poder en Persia, el actual Irán, cuando el oficial Reza Pahlavi derrocó en 1925 al último monarca de la dinastía Qayar. Así se convirtió en Sha, el título destinado al rey. En 1941, sus simpatías por el nazismo llevaron a la invasión conjunta de la Unión Soviética y el Reino Unido. Moriría exiliado en Sudáfrica, en 1944.

El reemplazo fue su propio hijo. Mohammad Reza Pahlavi tenía veinte años. Fue durante su reinado que en 1953 se produjo el golpe que depuso nacionalista primer ministro Mohammad Mosaddegh por haber nacionalizado el petróleo, en la primera gran acción de la CIA tras la Segunda Guerra.

Tras un primer matrimonio con Fawzia de Egipto (terminado en divorcio), del cual nació la princesa Shahnaz, el sha se casó con Soraya Esfandiary, a quien repudió en 1958 porque no podía quedar embarazada. Poco después, contrajo enlace con Farah Diba, la madre de su hijo varón.

El pequeño Reza fue ungido heredero al trono en 1967, con apenas siete años. Por esos años, la monarquía produjo una creciente occidentalización del país, basada en la alianza con Estados Unidos y perseguía a los opositores, en especial a los grupos más tradicionalistas.

El punto de eclosión llegó a fines de 1978, con protestas cada vez más grandes. El Sha era incapaz de controlar la protesta social y abandonó el país en febrero de 1979. Casi al mismo tiempo, llegó desde su exilio en Francia un imán ultraconservador: Ruhollah Komeini. Comenzaba la Revolución Islámica y la era de los ayatolá, los clérigos que rigen el país de acuerdo a una interpretación estricta del Corán.

El exilio llevó a la familia real a un largo periplo por varios países. Mientras, el 4 de noviembre de 1979, el asalto a la embajada de Estados Unidos en Teherán derivó en la crisis de los 52 rehenes, que recién serían liberados el 20 de enero de 1981.

El gobierno iraní reclamó en un primer momento que el Sha volviera a Irán como condición para liberar a los rehenes. El presidente Jimmy Carter fracasó en un intento de rescate en abril de 1980. Tres meses más tarde, el Sha murió en El Cairo, víctima de cáncer.

Inmediatamente, su hijo se convirtió en Reza II y ha reivindicado su derecho al trono desde entonces. Dos de sus cuatro hermanos (los hijos de Fara Diba con el Sha), se suicidaron con diferencia de meses en 2001.

El príncipe heredero al trono de un país que abolió la monarquía ha buscado tender lazos con la comunidad internacional, a la espera de ser el garante para un cambio de sistema. En 2023 estuvo en Jerusalén con su esposa y reivindicó la idea de mantener buenas relaciones con Israel.

Que se sepa, no tiene en Irán una base de sustentación que le permita soñar con una vuelta de su familia al poder, pero los disturbios de estos días alimentaron la ilusión a volver a Irán y retrotraer el reloj de la historia a una monarquía.