Un consorcio liderado por Global Infrastructure Partners (GIP), bajo el ala del gigante BlackRock, y el fondo sueco EQT, acordó la adquisición definitiva de AES Corporation. La operación se pactó en aproximadamente u$s10.700 millones, aunque si se contempla la absorción de la deuda, el valor empresarial de la transacción escala hasta los u$s33.300 millones, consolidando un movimiento estratégico hacia la infraestructura crítica de datos y energía.
La empresa tiene una capacidad de generación de más de 35 GW a nivel mundial, pero la noticia tiene una repercusión directa en el mercado local, donde la firma estadounidense opera bajo la denominación de AES Argentina. A pesar de la reciente salida de la central hidroeléctrica Alicurá de su cartera tras perder la licitación que ganó Edison Energía, la compañía mantiene una posición relevante en la matriz nacional.
Con esta venta a nivel global, los activos que permanecen en el territorio argentino pasarán a formar parte de la estructura privada gestionada por el consorcio liderado por el fondo de inversión más grande del mundo. Según los comunicados oficiales, se espera que el cierre formal de la transacción se concrete entre finales de 2026 y principios de 2027.
En la actualidad, la presencia de la compañía en la Argentina se sustenta principalmente en su capacidad de generación térmica y el incipiente desarrollo de energías renovables. Entre sus activos más destacados se encuentran las dos centrales energéticas ubicadas en San Nicolás: la histórica Central Térmica y el ciclo combinado AES Paraná, que en conjunto aportan una potencia sustancial al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).
Además, la firma conserva las centrales hidroeléctricas Cabra Corral y El Tunal en la provincia de Salta, junto a la planta sanjuanina de Ullum, lo que acrecentó en los últimos años una cartera de activos que convirtió a AES en una de las cinco mayores generadoras del país.