El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, defendió los ataques contra Teherán asegurando que a veces es necesario “escalar para desescalar”.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán avanzó este domingo en su escalada con una oleada de ataques israelíes sobre Teherán y el sur del Líbano y las amenazas de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz y tomar represalias contra intereses próximos a Washington en la región si Donald Trump ataca centrales eléctricas iraníes.
La navegación por Ormuz sigue en el epicentro del conflicto. Irán dice estar dispuesto a cerrar completamente el paso en respuesta al ultimátum de Trump, que dio 48 horas a Teherán para abrirlo al tráfico advirtiendo que, de lo contrario, podría ordenar ataques a las centrales eléctricas iraníes.
Ebrahim Zolfagari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, que coordina las Fuerzas Armadas iraníes, declaró que si Washington ataca las centrales eléctricas, Irán responderá de manera inmediata con medidas que incluyen: el cierre total del estrecho de Ormuz hasta la reconstrucción de las centrales dañadas, ataques a infraestructuras en Israel y a intereses vinculados a Estados Unidos en la región y la destrucción de centrales eléctricas en países que alberguen bases militares estadounidenses.
“Las amenazas y el terror no hacen más que reforzar nuestra unidad”, dijo el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, en su cuenta de la red estadounidense X. “La ilusión de borrar a Irán del mapa muestra desesperación frente a la voluntad de una nación que hace historia”, agregó el mandatario iraní en respuesta a Trump en un mensaje en el que afirmó que Ormuz está abierto a todos, excepto a quienes violan el territorio persa.
Ormuz, por donde transita cerca del 20 por ciento del petróleo mundial, sigue en el centro del conflicto que ha llevado el barril de Brent a 112,91 dólares, su mayor nivel desde julio de 2022.
Muertes en Irán
Por otro lado, las autoridades iraníes informaron de que al menos 210 niños han muerto desde que empezó la guerra y denunciaron daños en cerca de 300 centros de salud, hospitales y servicios de emergencia en todo el país. “210 niños han muerto en la reciente guerra impuesta”, anunció el ministro de Salud, Mohamadreza Zafargandi, según informó la agencia Tasnim.
El ministro iraní dijo que la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán va más allá de los enfrentamientos militares y ha causado graves daños a la población civil, incluidos niños y mujeres, sin ofrecer una cifra total de muertos en el conflicto.
En el primer día de la guerra, el 28 de febrero, al menos 165 personas, entre ellas 120 niños, perdieron la vida en un ataque que alcanzó un colegio de primaria en la sureña ciudad de Minab. Además, indicó que unos 300 centros de salud, hospitales y servicios de emergencia han sufrido daños. Irán no ha ofrecido un balance oficial de muertos desde el 5 de marzo, cuando situó la cifra en 1.230. Sin embargo, la ONG opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, cifra los fallecidos en 3.230, entre ellos 1.406 civiles.
La presión estadounidense
Tras el ultimátum de Trump a Irán, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, defendió este domingo los ataques de EE.UU. e Israel a Irán asegurando que a veces es necesario “escalar para desescalar”.
En una entrevista con el programa “Meet the Press”, de NBC News, Bessent indicó que la Fuerza Aérea y la Armada iraníes están completamente destruidas y que cada día Estados Unidos elimina misiles de Irán y las fábricas que los construyen. “¿Está el presidente en proceso de desescalar esta guerra o de volver a escalarla? No son mutuamente excluyentes. A veces hay que escalar para luego desescalar”, apuntó el secretario del Tesoro.
Bessent indicó además que Estados Unidos está llevando a cabo una campaña militar para debilitar las fortificaciones iraníes a lo largo del estrecho de Ormuz. Las Fuerzas Armadas estadounidenses habían anunciado momentos antes que han debilitado la capacidad de Irán para “amenazar la libertad de navegación” en el enclave, tras atacar esta semana un arsenal subterráneo situado a lo largo de la costa de la república islámica.
Desde el inicio de la guerra, los intentos de la Guardia Revolucionaria iraní por evitar el paso de buques cuyas cargas puedan beneficiar a Estados Unidos e Israel disminuyeron enormemente el tráfico de cargueros en Ormuz, disparando los precios del petróleo.
En su entrevista con NBC News, Bessent también se refirió a la isla iraní de Jarg, corazón de la industria petrolera de la República Islámica, bombardeada por Estados Unidos la semana pasada. “Todas las opciones están sobre la mesa”, dijo al respecto, incluyendo el envío de tropas estadounidenses para asegurar la isla.
“Aplastar al enemigo”
En tanto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó en una visita al lugar de impacto de un misil iraní que Israel está “aplastando al enemigo y ganando la batalla” contra Irán. Entre fuertes medidas de seguridad, Netanyahu visitó Arad, una localidad del sur de Israel donde el sábado por la noche un misil cayó entre unos edificios residenciales causando más de 60 heridos –diez de ellos graves– después de que otro misil impactara también en la cercana localidad de Dimona.
En Dimona, situada a 30 kilómetros de Arad se encuentra la mayor instalación nuclear del país. Las oleadas de misiles iraníes a la zona se produjeron después de que Irán denunciara un ataque al complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz. En unas declaraciones a un pequeño grupo de periodistas seleccionado, difundidas por su gabinete, Netanyahu afirmó que Israel y Estados Unidos están trabajando juntos por el bien del mundo en su guerra contra Irán.
“Es hora de que los líderes del resto de los países se sumen. Me complace decir que veo que algunos empiezan a avanzar en esa dirección, pero se necesita más», añadió a esos periodistas seleccionados, mientras se les negó permiso para la visita a la gran mayoría de medios.
El Ejército israelí anunció a su vez que ha interceptado alrededor del 92 por ciento de los más de 400 misiles balísticos que Irán ha lanzado contra Israel desde el pasado 28 de febrero, cuando este país decidió bombardear a la nación persa junto a EE.UU. “Irán ha disparado más de 400 misiles balísticos. Hemos tenido una excelente tasa de éxito. Tenemos alrededor de un 92 % de interceptación exitosa”, declaró en una videoconferencia con periodistas el portavoz castrense Nadav Shoshani.
Del total de 16 muertos en territorio israelí, hay también fallecidos por fragmentos de misiles interceptados y por las pequeñas bombas que desprenden misiles de racimo, así como un fallecido en el “kibutz” Misgav Am, en el norte, tras un ataque antitanque presuntamente lanzado por Hezbolá contra un vehículo.
Ataques en Líbano
Por el contrario, el presidente de Líbano, Joseph Aoun, denunció que el bombardeo israelí sobre la principal autopista del sur del Líbano, que ha dejado incomunicada la ciudad de Tiro, la más importante de la región, supone “el preludio de una invasión terrestre”. Las fuerzas israelíes bombardearon la autopista y destruyeron un puente clave sobre el río Litani que conecta la ciudad de Tiro con el resto del país.
“Estos ataques representan una peligrosa escalada y una flagrante violación de la soberanía del Líbano, y se consideran un preludio de una invasión terrestre”, afirmó el presidente libanés. La destrucción de puentes, incluyendo el puente Qasmiyeh sobre el río Litani, “amenaza la integridad territorial del país y pone en riesgo la vida de los civiles en la región”, añadió.