La empresa Nihuil S.A. aplica suspensiones rotativas por caída de la actividad industrial

El entramado productivo de Ramallo atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. A la caída sostenida de la actividad industrial se suma ahora una nueva señal de alerta: la empresa Industrias Nihuil S.A., radicada en Villa Ramallo, confirmó la implementación de suspensiones rotativas para parte de su personal, en un contexto marcado por la retracción económica y la pérdida de puestos de trabajo en el distrito.

La medida fue comunicada en una reunión interna encabezada por el directivo Eduardo Bestani, donde se informó que las suspensiones se aplicarán cada 15 días y alcanzarán a un número significativo de trabajadores. Desde la firma explicaron que la decisión responde a la fuerte caída en los niveles de producción, directamente vinculada a la baja en la demanda de sus clientes.

El caso de Nihuil no es aislado. En el cordón industrial de Ramallo, particularmente en el parque industrial de COMIRSA, distintas empresas vienen registrando una merma en su actividad, con esquemas de reducción de turnos, paradas técnicas y ajustes en sus plantillas laborales. Sectores vinculados a la metalurgia, la siderurgia y la producción de insumos básicos muestran signos de estancamiento, en línea con un escenario económico nacional que no logra reactivar el consumo interno.

Uno de los factores que más incide en este contexto es la caída del poder adquisitivo, que impacta de lleno en la demanda de productos industriales. A esto se suma la apertura de importaciones, que introduce competencia externa a precios más bajos, afectando especialmente a las industrias locales que no logran sostener sus costos frente a este nuevo escenario.

En paralelo, los incrementos en tarifas de servicios esenciales como la electricidad y el gas golpean con fuerza a las empresas del sector. Estos insumos, claves para la producción, han registrado aumentos significativos que elevan los costos operativos y reducen los márgenes de rentabilidad, obligando a muchas firmas a tomar medidas de ajuste para sostener su funcionamiento.

En este marco, la situación del empleo se vuelve cada vez más frágil. Si bien muchas empresas, como Nihuil, buscan evitar despidos mediante esquemas de suspensiones o reducción de jornadas, la incertidumbre crece entre los trabajadores. La repetición de estas medidas a lo largo del tiempo refleja que la crisis no es coyuntural, sino que se viene profundizando.

Durante 2025, varias industrias del distrito ya habían recurrido a mecanismos similares para afrontar la caída de la actividad, y en lo que va de 2026 la tendencia no muestra signos de mejora. La falta de previsibilidad económica y la ausencia de señales claras de recuperación generan un clima de preocupación tanto en el sector empresarial como en el laboral.