Es consecuencia directa de la brutal disminución de la tasa de natalidad. En 2010 la matrícula escolar, sumando establecimientos de gestión privada y pública en los niveles inicial, primario y secundario, era de 49.935 alumnos. En 2025 fue de 34.690. Un dato cualitativo: casi la totalidad de la disminución de alumnos se da en escuelas de gestión pública.
Salas con pocos nenes y nenas, salas multiedad ante el bajo cupo y salas con dos docentes en lugar de una muestran el efecto –en todo el país– de un proceso en curso: la caída en la natalidad y su repercusión en el sistema educativo.
De acuerdo con los registros de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, la matrícula total de los niveles inicial, primario y secundario en las escuelas de San Nicolás fue de 49.935 alumnos, de los cuales 35.437 correspondían a establecimientos de gestión pública y 14.498 a los de gestión privada. En 2025, ese total se redujo 30,5%: la matrícula, sumando los tres niveles, fue de 34.690 alumnos, de los cuales 32.477 corresponden a escuelas de gestión pública y 14.157 de gestión privada. Un dato cualitativo: casi la totalidad de la disminución de alumnos se da en escuelas de gestión pública. Esto implica que, en estos 15 años, no ha sido el factor económico la variable más importante al momento de entender la drástica reducción de la matrícula, sino la fuerte caída en la tasa de natalidad, un fenómeno global con fuerte impacto en San Nicolás.
En el mismo período (2010-2025), la tasa de natalidad en San Nicolás cayó un 50,9%. Fueron 2532 los bebés nacidos vivos en 2010, y 1242 en 2024. Esto implica, necesariamente, que la matrícula escolar continuará bajando.
“La ola llega ya hasta tercer o cuarto grado de primaria, de manera gradual. Se va viendo de a poco que cada una de las generaciones que ingresa al sistema tiene 6-7% menos que el anterior”, explica Leandro Bottinelli, sociólogo y director del Posgrado en Estadísticas e Indicadores Educativos de UNTREF y UNIPE. “A partir de 2027-2028 va a impactar en la secundaria, así que hay que prepararse para repensarla”, pronostica.
El nuevo panorama abre una oportunidad. Pero también conlleva un riesgo. “La menor demanda educativa permitiría, con una misma cantidad de recursos docentes, personalizar un poco más la educación. Tener menos cantidad promedio de alumnos por docente. A priori puede permitir elevar la calidad de la educación si además se toman otras medidas”, plantea Bottinelli. Y advierte: “Las plantas docentes las contratan y remuneran las provincias, pero cuando el proceso tiene esta envergadura, porque la cantidad de nacimientos cayó más rápido de lo que se había previsto, obliga a hacer cosas que se pensaba para más adelante. Y si bien en el proceso de planificación son las provincias las que tienen que implementarlo, su diseño es sofisticado, complejo. Implica un uso de información sobre cargos e infraestructura que requiere mucho conocimiento. Ahí el rol de la Nación se hace clave. Se supone que es el nivel que puede aportar más en el sentido de la planificación”.