
Los aumentos más importantes estuvieron en los segmentos de préstamos personales (+6,5 p.p) y tarjetas de crédito (+6 p.p), donde la morosidad marcó un 9,9% y un 7,7%, respectivamente. Paralelamente, en los créditos prendarios la suba fue de 1,1 p.p, hasta el 4,8%, mientras que en los hipotecarios el ratio se mantuvo estable, en torno al 1%.
Las causas del aumento en la morosidad
Vale recordar que durante el mes en cuestión la tasa nominal anual de los créditos personales se ubicó, en promedio, en el 83%. Luego de la victoria electoral del oficialismo la volatilidad financiera se redujo; en ese marco, el rendimiento de estas líneas se ubica actualmente en el 66,5%, aunque el número supera ampliamente a la inflación esperada para el mismo período.
Para las empresas, en el último año la morosidad subió desde el 0,7% al 1,9%. En este caso, la principal suba se vio en los préstamos prendarios (1,9 p.p).
Agregando a las compañías y a las familias, el ratio de irregularidad trepó al 4,5% en noviembre. Esto significó un alza anual de 3 puntos y la cifra más alta desde noviembre de 2021.