Un presupuesto billonario al servicio de las guerras de EE.UU.

Las cifras no tienen valor agregado. Son hechos y representan una política de Estado. El régimen militarizado que lidera Donald Trump presentó el viernes pasado su presupuesto para el año fiscal 2027 y el dato que sobresale son los 1,5 billones de dólares en gastos para hacer la guerra. La mayor cantidad de dinero pedida por un presidente en la historia moderna de la principal potencia bélica del planeta.

En septiembre de 2025 le había cambiado el nombre al área de Defensa que reside en el Pentágono. Le puso Departamento de Guerra. ¿Pero cuántas inversiones dejaron de hacerse en otros programas nacionales de salud, educación o infraestructura civil en un país volcado casi por completo a agrandar sin freno su complejo militar-industrial? Demasiadas. A eso hay que agregarle un camino pavimentado de mentiras durante su segundo mandato. Dijo que no se involucraría en ninguna guerra.

Sucedió al revés. Un indicador del rumbo que tomará en sus dos últimos años el gobierno de extrema derecha. Aunque primero tendrá que pasar por el filtro de las elecciones de medio término en noviembre y su poder podría quedar muy dañado, según marcan casi todas las encuestas.

El líder del partido republicano se despojó hace tiempo de la piel de cordero que vestía cuando llorisqueaba porque no le habían entregado el Premio Nobel de la Paz –que se le concedió a la derechista venezolana Corina Machado- o decía que había acabado con ocho conflictos bélicos en diez meses. Su actuación se transformó en una mediocre dramaturgia de guión berreta.

El aumento para el 2027 del Pentágono ronda alrededor del 44 por ciento y reduce los ingresos de otras áreas en un 10 por ciento, lo que ratifica el orden de prioridades de Estados Unidos en este momento. Como si se tratara de un heraldo del rey que millones de ciudadanos ya repudiaron en las calles bajo la consigna “No kings”, el director de presupuesto, Russell Vought, declaró: “El presidente Trump prometió reinvertir en la infraestructura de seguridad nacional de Estados Unidos para garantizar la seguridad de nuestra nación en un mundo peligroso”.

Un mundo demasiado peligroso sobre todo para las infancias. Los niños masacrados de Gaza y las niñas de la escuela de Minab, al sur de Teherán, podrían dar fe de esa frase. Pero murieron bajo los escombros por los misiles y las bombas fabricadas en EE.UU. que les arrojó la maquinaria bélica de Israel y su principal aliado en Occidente.

El anuncio de Trump se anticipa más cruento por las vidas que se perdieron y se seguirán perdiendo. Su vocero señaló que el presidente dio la noticia antes de atacar a Irán en la guerra que ya superó un mes de desarrollo. Del presupuesto, 350 mil millones de dólares irán a parar a la fabricación de municiones denominadas “críticas” para la “defensa”.

Pero si Estados Unidos en lugar de pertrecharse para sus guerras aumentara el presupuesto de otras áreas, ¿qué podría conseguir en beneficio de los ciudadanos de su propio país además de disminuir las muertes evitables en otras naciones del mundo?

El Congreso tiene dos opciones: aprobar o rechazarle el presupuesto a Trump, pero el presidente camina en dirección de lo que siempre proponen los grandes proveedores de armas. El músculo que más mueve la economía de EE.UU.

El presupuesto que propuso aumentar el magnate guerrerista equivale al Producto Bruto Interno (PBI) anual de países como España, México o Corea del Sur, y supera a la riqueza combinada de cientos de los multimillonarios más ricos del mundo, arroja una consulta a la inteligencia artificial. Con 1,5 de billones de dólares (“1.5 trillion” en inglés, es decir, 1.500.000.000.000) se podrían financiar programas de energías renovables para el mundo, aunque Trump está mucho más interesado en hacer lo contrario.

Además, con una fracción menor (un billón aproximado), se podrían pagar cuatro años de universidad privada a más de 8 millones de personas en Estados Unidos, donde ese modelo educativo es inaccesible para las mayorías. Un dato final: el proceso de información con inteligencia artificial arroja que “acabar con el hambre mundial requiere una inversión anual de aproximadamente 40 mil millones de dólares. Con 1,5 billones, se podría financiar esta solución por décadas”.

El presupuesto que propone Trump para 2027 profundizará la deshumanización del mundo. Estados Unidos no quiere perder su hegemonía ni el negocio multimillonario de sus guerras. Las beneficiarias son Lockheed Martin, RTX (antes Raytheon Technologies), General Dynamics y Boeing, entre otras compañías que promueven la destrucción y muerte alrededor del planeta.