Milei se apaga en su propia red

La interacción de Javier Milei en X se desploma mientras crecen las menciones negativas y las internas del oficialismo. Informes de consultoras detectan un deterioro sostenido del clima digital. Manuel Adorni generó la crisis más sostenida en las redes.

“Yo soy producto de las redes y me comunico directo con la gente. Lo tengo de primera mano. Eso me permite estar rápido de reflejos, ver dónde están los problemas y trabajar para solucionarlos”, decía Javier Milei en marzo de 2024, cuando llevaba tan solo cuatro meses en la Casa Rosada. El Presidente debe estar atravesando una crisis ontológica porque estudios recientes muestran que las redes sociales se volvieron un terreno árido para él. Mientras su consideración en los sondeos de opinión pública muestra regresiones, Milei registra una pérdida de incidencia en X, la plataforma que pertenece a su admirado Elon Musk y su espacio favorito para librar la batalla cultural. En esa red, no dejan de crecer las menciones negativas a su jefe de gabinete, Manuel Adorni, y a su hermana, Karina Milei, mientras distintos referentes del oficialismo dirimen sus internas a sablazo limpio en el mundo digital.

Cuando Milei llegó al Gobierno acumulaba 3,1 millones de acciones mensuales en X, su bastión original. ¿Qué son las acciones? Posteos, citas, retuits y likes, explica un experto en redes. En marzo de este año, el número cayó a 400.000. Se trata de un desplome del 87 por ciento en la incidencia del Presidente, según los datos que dio a conocer en las últimas horas la consultora QSocial, que todos los meses produce un panorama digital de Argentina.

No es un tema menor para un mandatario que puede llegar a pasar más de cuatro horas en X, como sucedió el 2 de abril pasado, cuando escenificó un abrazo en público con Adorni, mientras no dejaban de aparecer gastos o propiedades que el jefe de gabinete no logra explicar.

Monitor Digital también publicó en las últimas horas un informe en el que alerta sobre el crecimiento de la “negatividad” en redes. Según este estudio, la Casa Rosada reunió casi 540 mil menciones durante la última semana con un registro del 93 por ciento de negatividad. Cuando se pone la lupa sobre el Presidente, las menciones son muchas más: 830 mil con una negatividad del 89 por ciento.

Esta semana la inflación –que se informó que fue del 3,4 por ciento en marzo– apareció como uno de los grandes organizadores de la conversación digital, para Monitor Digital. También estaban presentes Adorni y los recortes en el PAMI.

La consultora Ad Hoc advirtió que entre el 14 y el 15 de abril, dos temas negativos se instalaron en agenda para el gobierno: el dato de inflación y las novedades del caso Adorni –después de que fueran a declarar las jubiladas que le vendieron el departamento de la calle Miró al 500 donde vive–. Los dos tópicos coparon la conversación con alta negatividad. Hubo 207 mil menciones a la cuestión de la inflación y 127 mil al tema de Adorni. Siete de cada diez publicaciones sobre inflación fueron negativas para el Gobierno.

En el ecosistema digital, la de Adorni es la crisis más persistente del Gobierno. Es la que más tiempo se mantuvo con una conversación alta y negativa, más que en el caso de José Luis Espert, $LIBRA y la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis)”, explica a Página/12 Javier Correa, de Ad Hoc.

El pico más alto de esa crisis se registró cuando Adorni dijo que había subido a su esposa, Bettina Angeletti, al avión presidencial para que lo acompañase a Nueva York porque él se “desloma” por su actividad oficial y quería ser acompañado. Pese a los costos, el Presidente dio señales de apoyo en persona y en sus redes sociales para su exvocero, que tiene una imagen negativa del 66 por ciento, según el sondeo de Zuban-Córdoba.

A Milei no le trajo suerte anunciar la muerte de Nicolás Maquiavelo ni decir que su eje es “la moral como política de Estado”. Para Ad Hoc, fue un boomerang que encontró con los escándalos de Adorni y los que salieron del teléfono de Mauricio Novelli, protagonista del caso $LIBRA, la contradicción de mayor impacto en la conversación digital.

Según esta consultora, las redes sociales no aman a Adorni ni a su principal sostén en el Gobierno, Karina Milei. En el caso de la secretaria general de la Presidencia, el sentimiento digital negativo trepa al 78 por ciento. En el caso de Adorni, al 69 por ciento.

Adorni consiguió mensajes de apoyo de funcionarios y algunas fotos de oportunidad. Sin embargo, de acuerdo con Ad Hoc, hubo una pasividad de la comunidad libertaria en redes sociales. Las huestes tuiteras de Milei fueron las grandes ausentes en la conversación sobre la situación del jefe de Gabinete.

En el peronismo miran qué pasa con Milei en redes sociales. Hay, por el momento, tres conclusiones. Por un lado, que la negatividad mayor que se registra en medios digitales acompaña la negatividad que está teniendo en la opinión pública en general. “En general, las redes acompañan lo que pasa cuando prendés la tele o vas a la verdulería”, explican. Por otro lado, está claro que Milei no usa sus cuentas para comunicar actos de gestión, sino para librar la batalla cultural. “Es un Presidente que no da noticias, salvo que sean cuestiones vinculadas a la macro”. En tercer lugar, también están monitoreando la batalla entre los ecosistemas digitales del oficialismo, que quedó exteriorizada el viernes con la pelea tuitera entre la diputada Lilia Lemoine –que funge como defensora acérrima de los hermanos Milei– y Daniel Parisini, más conocido como Gordo Dan, que forma parte de Las Fuerzas del Cielo, que responden al asesor Santiago Caputo. La guerra en ese campo es total, tanto que figuras distantes como Victoria Villarruel o Sebastián Pareja denunciaron a los tuiteros del Presidente.

En la izquierda analizan los “me gusta” de las cuentas de los principales referentes políticos del país porque entienden que es un dato que permite acercarse a la adhesión que un mensaje genera en redes sociales. “Si comparamos los tres primeros meses del gobierno de Javier Milei en 2024 con el mismo período de 2026, observamos una caída significativa. Mientras que en el inicio de su mandato superaba los 40 millones de reacciones positivas, en los primeros tres meses de 2026 apenas supera los 20 millones”, explica el sociólogo Patricio del Corro, integrante del PTS-FIT.

“Salvo excepciones puntuales —como el fallo favorable a YPF—, casi no aparecen posteos vinculados directamente con su gestión. Las referidas a su alineamiento internacional pasan a ocupar el centro de sus publicaciones y pierde más apoyo en lo referido a temas de su gobierno. Esto sugiere que Milei ve reducido su apoyo en redes a un núcleo más fuertemente ideológico, con menos temas capaces de sacarlo de ese registro identitario y ampliar su alcance hacia públicos más amplios”, añade del Corro.

Natalia Zuazo, directora de la Agencia Salto, coincide en que hay una baja de interacción bastante fuerte en la cuenta del Presidente. “Es obvio que si hay menos afecto por el Gobierno va a haber menos adhesión en las redes. De hecho, lo que se vio en los últimos días son intentos de Milei, a través de distintos videos, de recuperar el afecto de su comunidad más activa e intensa”, afirma. En las últimas horas, subió un video en el que se lo ve como guitarrista de un Donald Trump que canta loas a la guerra.

Zuazo explica que hay otro factor a la hora de tener en cuenta el declive en las interacciones: lo que al principio era sorprendente ya no lo es; la oposición tampoco retuitea o polemiza con sus publicaciones en redes sociales. Esto se vio con nitidez, por ejemplo, con el video que el Gobierno distribuyó el 24 de marzo pasado. De hecho, según datos de Ad Hoc, este año hubo alrededor de 58 mil menciones asociadas al encuadre de “memoria completa”, lo que representa un 70 por ciento menos que en 2025.

“Al haber internas o quiebres, los propios tampoco comentan lo que hace la otra parte de esa comunidad. Esto implica que van a tener que gritar más afuera para seguir teniendo atención o proponer otra cosa. Pero, si hay internas, tampoco puede haber una estrategia única”, advierte la experta en políticas digitales.