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Juicio por el homicidio de Butara: prisión perpetua para Cáceres y Díaz, y 28 años para Retamal

Este viernes poco después del mediodía en el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 se leyó la sentencia dictada por la jueza Belén Ocariz para los homicidas de César Butara. Los tres imputados habían sido declarados culpables de la muerte del comerciante ramallense (aunque con diferentes figuras) el pasado 3 de julio. en juicio por jurados y solo restaba luego de la audiencia de cesura, declarar la pena para cada uno.

Ramiro Nicolás Cáceres y Walter Ruben Díaz fueron condenados por Homicidio Criminis Causa y portación ilegal de arma de fuego de uso civil en concurso real a cadena perpetua. En tanto que Miguel “Bartolo” Pereyra Retamal fue hallado culpable de Robo Agravado por homicidio y portación ilegal de arma de fuego de uso civil también en concurso real a la pena de 28 años de prisión.

En la figura del homicidio criminis causa (impuesta a Cáceres y Díaz) la ley considera que el imputado mata para facilitar otro delito o procurar su impunidad. En tanto que en el segundo caso (respecto de Pereyra Retamal) el homicidio sería una consecuencia no buscada originalmente. De allí se desprende la diferencia en la sanción prevista por la ley.

Los autores del atraco que terminó en la muerte del apreciado vecino fueron cinco. Dos de ellos, Facundo Agustín Gómez y José Antonio Pereyra Retamal, alias “Toti”, eligieron juicio técnico y ya fueron juzgados en febrero de este año y condenados a 20 años como partícipes. En tanto que los otros tres, Walter Rubén Díaz, Miguel Ángel Pereyra Retamal y Ramiro Nicolás Cáceres (quien fue el autor del disparo) prefirieron un juicio popular, opción posible cuando las penas eventuales superan los 15 años. El pasado viernes 3 de julio fueron declarados culpables y este viernes se conoció la pena impuesta.

El crimen del reconocido comerciante ramallense se produjo durante un asalto a su vivienda en febrero de 2024. Conforme a la investigación los acusados hicieron labores de inteligencia y planificaron el asalto con anterioridad. Dos de los imputados, oriundos de San Pedro y radicados en un asentamiento precario de Villa Ramallo, convocaron a los otros tres sampedrinos para ejecutar el siniestro plan que terminó con la vida de Butara.

La acusación

La acusación consideró que cada uno tuvo participación en el plan común y cumplió un rol por lo que se inclinó por la coautoría sin distinguir a la hora de los cargos quien efectuó el disparo mortal.

Los peritajes de las imágenes de las cámaras que ubican a los acusados antes, durante y después del hecho en los alrededores del lugar de comisión fueron las principales pruebas de cargo, además del aporte de testimonios de familiares de la víctima y de los vecinos. De los dichos se desprendió que los mismos hicieron labores de inteligencia y que planificaron con anterioridad el asalto, que dos de los imputados oriundos de San Pedro y radicados en un asentamiento precario de Villa Ramallo convocaron a los otros tres sampedrinos para ejecutar el plan. También de los dichos de los lugareños indignados por los hechos surgió el hallazgo de los elementos robados a la familia Butara enterrados en el patio de la precaria vivienda donde se encontraban los acusados.

En el sangriento episodio la víctima fatal fue César Antonio Butara, un reconocido comerciante de 56 años, casado y padre de tres hijos, quien fue asesinado en su casa ubicada en la localidad de Ramallo. Tres delincuentes ingresaron violentamente a la propiedad, mientras los otros dos les hacían de “campana”. El crimen ocurrió el 19 de febrero de 2024 poco después de las 8 de la mañana, en una zona de casaquintas ubicada sobre la avenida Mitre al 2500 de Barrio Sur donde residía el apreciado vecino junto a su esposa y sus tres hijos. Los delincuentes armados sorprendieron a la mujer cuando se disponía a salir de su casa y la redujeron. Butara acudió ante los pedidos de auxilio de su mujer y uno de los asaltantes le disparó a quemarropa lo que le provocó la muerte en el acto. Conforme a los testimonios los delincuentes no se detuvieron, continuaron con el robo, golpearon a la esposa y a uno de los hijos mientras les exigían el dinero y en diferentes momentos los obligaron a tirarse al piso al lado del cuerpo de la víctima fatal.