El ejército israelí indicó que halló en Qantara dos túneles de Hezbolá de dos kilómetros de extensión, al tiempo que volvió a bombardear el sur del Líbano.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, afirmó este martes que el sur del Líbano está recibiendo el mismo trato que Gaza tras una operación militar en la que el Ejército israelí destruyó, según su versión, una infraestructura subterránea en la localidad de Qantara.
En un comunicado, Katz sostuvo que, junto al primer ministro, Benjamin Netanyahu, ordenó a las tropas israelíes ampliar la destrucción de toda la infraestructura que consideran terrorista en la zona de seguridad hasta la “línea amarilla” (la divisoria tras la cual el Ejército está instalado), tanto subterránea como en la superficie, al igual que en Gaza. Según la versión del ministro, la medida responde a la falta de avances del Gobierno libanés en el desarme del grupo chiíta Hezbolá en el sur del Líbano.
Los túneles
En otro comunicado, las fuerzas israelíes detallaron que hallaron en Qantara dos túneles con una longitud total aproximada de dos kilómetros, situados a unos diez kilómetros de las comunidades del norte de Israel. El Ejército sostiene que estas infraestructuras formaban parte de una red subterránea más amplia, presuntamente desarrollada durante años con apoyo de Irán.
De acuerdo con la versión castrense, en el interior de los túneles se encontraron armas, depósitos de agua, estancias para pernoctar y equipamiento que permitiría a los combatientes permanecer largos periodos bajo tierra. También se habrían identificado accesos conectados a posiciones con lanzaderas de cohetes orientadas hacia territorio israelí.
El Ejército enmarca este hallazgo en operaciones previas en el sur del Líbano, donde asegura haber debilitado parte de la infraestructura subterránea de Hezbolá en las localidades de Marun el Ras y Mais al Jabal, también cercanas a la frontera. Las autoridades israelíes sostienen que estos túneles formarían parte de un plan del grupo libanés para infiltrarse en el norte del país, con el objetivo de atacar a militares y civiles, afirmaciones que no han podido ser verificadas de manera independiente.
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, insistió en que Israel continuará desmantelando la infraestructura del grupo chiíta junto a la frontera, donde el Ejército israelí mantiene una franja ocupada, pero indicó que no tiene ambiciones territoriales en el Líbano. “Nuestra presencia en las zonas cercanas a nuestra frontera norte tiene un único propósito: proteger a nuestros ciudadanos”, dijo en una rueda de prensa en Jerusalén junto a su homólogo serbio, Marko Đurić. “Es probable que el Gobierno libanés no haya abordado adecuadamente esta amenaza (en referencia a Hezbolá). Nuestras negociaciones directas con el Líbano son importantes. Podrían abrir la puerta a un futuro diferente y mejor, pero el Gobierno libanés debe tomar medidas prácticas para restaurar su soberanía”, agregó Saar.
Bombardeo y evacuación
En paralelo, Israel volvió a bombardear diversas áreas del sur del Líbano pese al alto el fuego en vigor desde el 17 de abril, después de ordenar la evacuación inmediata de 16 aldeas ubicadas por debajo el río Litani. Cazas israelíes atacaron localidades meridionales como Tebnine, Kafra, Jabal al Batoum o Khirbet Selm, en esta última causando la destrucción de varias viviendas y comercios, informó la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (ANN). Además, un avión no tripulado alcanzó una motocicleta que viajaba por la principal autovía de la costa, hacia Naqoura, sin que las autoridades hayan confirmado por ahora víctimas mortales a causa de la acción.
El Líbano e Israel celebraron recientemente dos reuniones a nivel de embajadores para establecer un alto el fuego inicial de diez días y, posteriormente, para extenderlo tres semanas más, hasta mediados de mayo, aunque la medida no está siendo respetada en la práctica. Las violaciones de la tregua son mutuas. Si bien el grupo chiíta libanés no reivindicó en el día ninguna acción, el lunes se adjudicó la autoría de un total de tres ataques, entre ellas una contra una excavadora que estaba llevando a cabo demoliciones de viviendas en una de las zonas libaneses ocupadas por Israel.
El líder de Hezbolá, Naim Qassem, había asegurado el lunes que no reconocerán las negociaciones directas entre Israel y el gobierno libanés ni sus resultados, al tiempo que reiteró su negativa a deponer las armas, el principal objetivo israelí en las conversaciones de paz. Además, consideró que entablar un diálogo con Israel supone una “concesión gratuita, humillante e innecesaria”.
El jefe del movimiento político y armado también llamó al Gobierno libanés a que revoque su decisión de ilegalizar las actividades militares de Hezbolá, una medida aprobada al inicio de la guerra hace dos meses. El Consejo de Ministros del Líbano ya había encargado al Ejército el desarme del grupo chiíta el verano pasado, pero el proceso avanzó con lentitud fuera de la franja fronteriza donde Hezbolá cesó su actividad armada de forma voluntaria.
Líbano se ha visto arrastrado a la guerra en Medio Oriente el 2 de marzo después de que el grupo chiíta atacara a Israel en represalia por la muerte del entonces líder supremo iraní Alí Jamenei el primer día de la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero. La cifra de muertos por los ataques israelíes contra el Líbano ascendió ya a 2.534 y la de heridos a 7.863, informó en un breve comunicado el Centro de Operaciones de Emergencia, perteneciente al Ministerio de Salud Pública libanés.