Máximo Torero: “Hay que reabrir Ormuz para evitar una crisis alimentaria”

El académico peruano evaluó las consecuencias mundiales de la guerra en Medio Oriente. Además advirtió que el fenómeno de El Niño puede “dañar en particular a los grandes productores de alimentos”.

Desde Roma

¿Dónde va a parar el mundo con la crisis provocada por la guerra de Israel-Estados Unidos contra Irán que cerró el estrecho de Ormuz? Esta pregunta no tiene una respuesta simple. Cada día aumentan o bajan los precios del petróleo creando una gran inestabilidad e inseguridad en muchos países, los fertilizantes procesados de los países de Medio Oriente no llegan a ningún lado a causa del bloqueo, lo que producirá además que escaseen alimentos y aumenten sus precios. La guerra no termina, el hambre en el mundo aumentará. ¿Qué se puede hacer para controlar esta situación?

El economista peruano Máximo Torero estudió Economía en su país y obtuvo un Doctorado en Economía en la Universidad de California en Los Ángeles. Actualmente es Economista Jefe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, cuya base mundial está en Roma). Torero entró a la FAO en 2019 como Subdirector General del Departamento de Desarrollo Económico y Social. Previamente había sido Director Ejecutivo del Grupo del Banco Mundial para Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay.

En una entrevista, Torero respondió a varias preguntas que la gente se hace hoy sobre el futuro.

– Usted comentó en un podcast difundido por la FAO que ahora, a causa de las guerras en acto, especialmente contra Irán, podría haber efectos similares a los provocados por la crisis del covid. ¿Cuáles serían esos efectos similares?

-Lo que pasó durante el covid es que los alimentos no se movían. Había una escasez de alimentos, no porque no había, sino porque no podían moverse y la gente tampoco podía hacerlo. Los aviones no se movían, los camiones no se movían. Ahora todavía más, porque el factor importante son los precios de los combustibles. Y por esta razón, muchos países están restringiendo el movimiento de vehículos, por ejemplo Filipinas y Sri Lanka. La segunda cosa parecida a los efectos del covid son los precios de los productos básicos como trigo, maíz y soja. En el precio del pan, sólo por dar un ejemplo, el 15 por ciento es trigo, el resto es energía y trabajo. Cuando los combustibles suben, el precio del pan sube. Y esto lleva a una inflación alimentaria que conduce a una inflación general alta y al decrecimiento económico. Esto sucedió durante el covid. Y a todo esto se debería agregar ahora, según prevén los expertos, la posibilidad de que el próximo fenómeno climático de El Niño sea más fuerte de lo normal, provocando inundaciones y sequías en todo el mundo, dañando en particular a los grandes productores de alimentos.

-Se dice que la escasez de fertilizantes, sobre todo los fertilizantes producidos en los países del estrecho de Ormuz, a causa del bloqueo podría provocar un aumento mundial del hambre. ¿Podría explicarme cómo se produciría este fenómeno o si ya se está produciendo?

-Hoy, los países del estrecho de Ormuz producen el 36 por ciento del petróleo mundial, el 20-30 por ciento de fertilizantes procesados, el 20 por ciento del gas natural y el 50 por ciento del sulfuro para generar fosfatos (que se usan también en los fertilizantes, ndr). Las semillas híbridas, que hoy se usan tanto en agricultura, son producidas con muchos fertilizantes. El costo de esas semillas también aumentará con el aumento de los combustibles. La parte logística (transporte, almacenamiento, etc) va a subir también por el precio de la energía. Y esto produce algo que ya se está viendo sobre todo en los productores de arroz: la disminución de la irrigación porque usan bombas que se alimentan de diesel. Si usted es un productor de maíz y sus ganancias han bajado, tiene que disminuir su producción, para lograrlo planta menos semillas o bien se pasa a otro producto, como por ejemplo la soja que consume menos agua. Puedo cambiar a la soja y vender biocombustibles (hecho de material orgánico como plantas, aceites vegetales o residuos, ndr). Todo esto lleva a que la disponibilidad de alimentos sea menor en el mundo y en consecuencia los precios suben. Esto generará una inflación de alimentos, que son parte de la inflación global. Habrá países en Europa con inflación más alta como sucedió con el covid. Más inflación es menos crecimiento. Es lo que va a pasar. Pero no está pasando todavía porque aún tenemos bastantes alimentos gracias a las cosechas anteriores. Los problemas más graves se van a empezar a manifestar en la segunda parte de este año y en todo el 2027.

– ¿Cuáles serían o serán las regiones más afectadas? ¿Y sobre todo los países más afectados de África y América latina?

– Todo el mundo se va a ver afectado. Los países ricos tienen seguramente más capacidad para resistir a estos fenómenos. En Europa hay numerosas medidas fiscales para evitar que el precio de la gasolina se transmita a los consumidores. En Estados Unidos el precio de la gasolina se duplicó, pero hay mucho más apoyo fiscal. Un país africano, pobre, con deudas, no puede dar ese apoyo fiscal. Y si lo hace, rápidamente entrará en crisis. A no ser que sea un país exportador de petróleo como Nigeria. Un país pobre de Latinoamérica tampoco lo puede hacer. En Sudamérica algunos países tienen más capacidad fiscal como Perú, Chile, Colombia, Brasil. Pueden aguantar un poco. Centroamérica y el Caribe van a sufrir más. Los países productores de petróleo como Guyana, Venezuela, México, podrán sobrevivir mejor.

– Según el Índice de Precios de Alimentos elaborado por la FAO, en marzo del 2026 ya se verificó un aumento del 2,4 por ciento en los precios de alimentos respecto a febrero, sobre todo por el incremento de los precios de cereales, carne, lácteos, aceites vegetales y azúcar. ¿Todo debido al bloqueo de Ormuz?

– El Índice de Precios de la FAO se refiere a los productos básicos como trigo, maíz, oleaginosas. Hoy se lanzó el índice de abril que mostró un nuevo leve incremento de los precios. Los que aumentaron más son las oleaginosas porque se usan para biocombustibles que permiten sustituir eventualmente al petróleo. Eso tiene que ver con lo que sucede en Ormuz. En los cereales, el incremento del precio es pequeño, 0,8 por ciento en el trigo y 0,7 por ciento en maíz. Estos productos básicos no están recibiendo todavía el impacto de lo que va a pasar con la siguiente cosecha. Con el tiempo aumentará la gravedad de la situación por dos razones: porque se espera un mercado que tendrá menos alimentos disponibles y también porque habrá más incertidumbre respecto a los precios del petróleo y a las guerras.

– La FAO pide a todos sus países miembros que reflexionen seriamente sobre los biocombustibles y que se eviten las restricciones a las exportaciones. ¿En qué modo podrían mejorar la situación alimentaria en el mundo los biocombustibles y la eliminación de las restricciones a las exportaciones?

– Lo que dice la FAO es evitar restricciones en la energía y en los fertilizantes. Si grandes países productores de fertilizantes como China o Rusia aumentan sus restricciones a las exportaciones, podrían agravar aún más la situación que ya tenemos. Los biocombustibles por su parte, que utilizan cereales, soja, etanol de azúcar, o oleaginosas para producir energía, son bastante usados en países como Estados Unidos o Brasil. En un momento como el actual donde podría haber escasez de alimentos a fin de año y el próximo año, el uso de los biocombustibles pondría más presión y los precios de los alimentos subirían. Lo que la FAO dice es que tengamos cuidado en las políticas que se deciden, para evitar que se produzca la competencia entre petróleo y biocombustibles, en un período de baja oferta alimentaria que afectará a todos los seres humanos.

– Según el Global Outlook (Perspectivas Globales) del Programa Mundial de Alimentos, unos 318 millones de personas enfrentan en 2026 una crisis alimentaria o situaciones más graves. La inestabilidad, especialmente en Medio Oriente, podría llevar a otros 45 millones de personas hacia una situación de hambre aguda en los próximos meses. ¿Qué puede hacer el mundo para controlar esta situación?

– Para evitar una crisis alimentaria, primero hay que reabrir el estrecho de Ormuz. Eliminemos las razones causadas por los seres humanos como el cierre del estrecho y concentrémonos en planear las soluciones para lo que va a suceder con El Niño. Tenemos que prepararnos para eso.

– Algunos acuerdos de cooperación entre los países, como el reciente acuerdo Unión Europea-Mercosur, ¿podrían ser una de las vías para disminuir la crisis alimentaria en el mundo?

– Eso favorecerá a los países del Mercosur para exportar más a Europa, pero no va a cambiar lo que está sucediendo. Serán nuevas oportunidades para los países del acuerdo porque el comercio te ayuda a ser más eficiente e incluso también desde el punto de vista logístico, pero no soluciona los problemas que se están viviendo ahora.