China: Donald Trump elogió a Xi Jinping en la cumbre de Beijing

El encuentro entre los mandatarios está marcado por la tregua comercial entre ambas potencias, las tensiones tecnológicas, Taiwán y la guerra en Irán.

El presidente chino, Xi Jinping, recibió este jueves en Pekín a su homólogo estadounidense, Donald Trump, para abordar las múltiples discrepancias entre las dos potencias, como las relaciones comerciales, Irán o Taiwán.

La cumbre entre los dos dirigentes empezó a las 10.00 locales en el Gran Salón del Pueblo de la plaza Tiananmén, el centro neurálgico del poder comunista en la capital del gigante asiático.

Trump fue recibido con honores por Xi, tras lo cual ambos escucharon los himnos de sus países y pasaron revista a las tropas en la entrada del Palacio, situado en la plaza de Tiananmén.

En los primeros minutos del encuentro, Trump se mostró optimista con su relación con China y afirmó: “Deberíamos ser socios, no rivales. Vamos a tener un futuro fantástico juntos”. También dijo que Xi es “un gran líder, siempre lo digo”.

Por su parte, Xi le dijo al republicano que está “feliz” de recibirlo mientras el mundo está en una “encrucijada”.

Trump llevó en su delegación al secretario de Estado, Marco Rubio, al director ejecutivo de la empresa aeronáutica, Kelly Ortberg, pero también a destacados empresarios estadounidenses como Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) o Jensen Huang (Nvidia). Además, lo acompañaron responsables de Boeing, BlackRock, Visa, Mastercard, Meta y Goldman Sachs.

El republicano aterrizó el miércoles en la capital china, donde fue recibido a pie de pista por el vicepresidente chino, Han Zheng, junto al embajador de China en Estados Unidos, Xie Feng, y el viceministro chino de Exteriores, Ma Zhaoxu.

A pesar de sus tensas relaciones, el presidente chino ofrecerá por la noche un banquete en honor a Trump y el viernes compartirá un té y un almuerzo con él.

Pero estos detalles hacia su invitado, conocido por su gusto por lo ostentoso y las atenciones, difícilmente harán desaparecer los múltiples puntos de desavenencia entre ambos mandatarios.

Esta visita, prevista para finales de marzo pero aplazada por la guerra en Medio Oriente, es la primera a China de un mandatario estadounidense desde que el mismo Trump viajó allí en 2017.

En esa ocasión, acompañado de su esposa Melania, quien no viaja esta vez, contó con una acogida fastuosa, con una recepción privada en la majestuosa Ciudad Prohibida de Pekín.

Pero apenas unas semanas después, el mandatario estadounidense lanzó una oleada de aranceles y restricciones sobre los productos chinos.

Al volver a la Casa Blanca en 2025Trump reanudó su ofensiva arancelaria y provocó una guerra comercial que repercutió en la economía mundial, antes de pactar una tregua con Xi en octubre.

El futuro de los intercambios entre las dos mayores economías mundiales fue uno de los principales temas de la cumbre, precedida el miércoles por negociaciones comerciales y económicas entre delegaciones de ambos países en Corea del Sur.

“Será genial”, dijo Trump al partir de Estados Unidos. A mediados de abril, el republicano aseguró que Xi, poco dado a las muestras de afecto en público, lo recibiría con un “gran abrazo” en Pekín.

El martes mantuvo su optimismo respecto a la visita y respecto a su relación personal con el mandatario chino. “Ha sido un amigo mío. Ha sido alguien con quien nos hemos entendido”, afirmó.

Entre las prioridades de Washington está alcanzar acuerdos en el ámbito de la agricultura y, si es posible, la confirmación de un pedido masivo de aviones al fabricante estadounidense Boeing.

Durante su vuelo hacia China, Trump dijo en redes sociales que iba a presionar a Xi para «que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”.

En paralelo a la cumbre en China, el secretario del Tesoro Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en Corea del Sur para mantener “consultas económicas y comerciales”, indicaron medios chinos.

Ambas partes mantuvieron “un intercambio franco, profundo y constructivo sobre la resolución de cuestiones económicas y comerciales de interés mutuo y la ampliación de la cooperación práctica”, señaló Xinhua.

Estados Unidos, como otros países occidentales, acusan a Pekín de beneficiarse de un superávit comercial y de incurrir en prácticas de competencia desleal o violaciones de la propiedad intelectual.

Pero existen muchos otros puntos de fricción como el suministro de tierras raras o semiconductores, la situación de Taiwán o, desde febrero, el conflicto con Irán, el cual sacudió la economía mundial y el mercado energético en particular.

La guerra en Irán

Según la administración estadounidense, Trump quiere presionar a Pekín, un socio estratégico y económico clave de los iraníes, para que utilice su influencia y contribuya a una salida de la crisis en el Golfo.

El presidente estadounidense ya había intentado poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Una maniobra condenada por Pekín, que sin embargo no provocó una crisis diplomática abierta.

Además, el republicano le solicitó a China en reiteradas ocasiones que convenza a Teherán de reabrir el estrecho de Ormuz, una vía clave para el tránsito de hidrocarburos por donde pasan alrededor del 45 % de las importaciones de gas y petróleo de China.

“Vamos a tener una larga conversación” sobre Irán, dijo Trump antes del viaje, aunque insistió en que no necesita “ninguna ayuda” de Pekín en el asunto.

Sin embargo, su secretario de Estado, adoptó un tono algo diferente: “Está en el interés de China resolver esto. Esperamos convencerlos de desempeñar un papel más activo para lograr que Irán abandone lo que está haciendo ahora y tratando de hacer ahora en el Golfo Pérsico”, dijo a la cadena Fox News el miércoles.

Además, el jefe de la diplomacia estadounidense aseguró que el bloqueo del estrecho de Ormuz y el conflicto tuvieron repercusiones en China, al señalar que “un carguero chino fue alcanzado durante el fin de semana”, en referencia al intercambio de ataques registrado el viernes pasado entre Irán y Estados Unidos.

“Los barcos chinos están atrapados ahí”, insistió Rubio sobre el posible efecto que el bloqueo de Ormuz tiene sobre los intereses energéticos de Pekín.

En vísperas de la cumbre, el ministro chino de Exteriores, Wang Yiinstó a Pakistán a “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington, según la agencia Xinhua.

China declaró varias veces estar a favor de una solución diplomática para el conflicto en Medio Oriente, y condenó reiteradamente los ataques de EE. UU. e Israel contra Irán, pero también subrayó la necesidad de “respetar la soberanía” de los países del Golfo, con los que mantiene estrechos lazos políticos, comerciales y energéticos y que fueron objetivo de represalias iraníes.

Tensión por Taiwán

Otro foco de atención está las declaraciones de ambas partes sobre Taiwán, una isla con gobierno y ejército propios que China considera parte integrante de su territorio.

Aunque no reconoce oficialmente a sus autoridades, Estados Unidos es su principal apoyo y proveedor de armamento. Horas antes de la llegada de Trump, Pekín instó a Washington a “manejar con prudencia” la cuestión y a “detener” el envío de armamento a la isla, después de que el mandatario estadounidense adelantara que tratará con Xi la venta de armas a Taipéi