La Fiscalía estadounidense acusa a Castro de ordenar el derribo en 1996 de aeronaves de la organización anticastrista “Hermanos al Rescate”, que auxiliaba a balseros que intentaban dejar la isla.
El gobierno de Estados Unidos imputó este miércoles al expresidente cubano Raúl Castro por los delitos de asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronave, en relación con el derribo de dos avionetas en 1996. Los cargos suponen otra vuelta de tuerca en la fuerte presión que ejerce Washington sobre la isla, sometida a un embargo desde 1962 y ahora golpeada por una crisis económica. Horas antes el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, había ofrecido a los cubanos una “nueva relación” entre ambos países.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, aseguró que la acusación formal contra Raúl Castro es una “acción política sin basamento jurídico” que busca justificar una “agresión militar” a la isla. En la misma línea Leonardo Baster, Encargado de Negocios ad interim de la Embajada de Cuba en Argentina, declaró en diálogo con Página/12: “No hay un argumento válido para esta falsa imputación. Buscan instalar la narrativa de que tenemos un gobierno incapaz de encauzar el desarrollo y las políticas de nuestro país”.
“Hermanos al Rescate”
La Fiscalía estadounidense acusa a Raúl Castro de ordenar el derribo, el 24 de febrero de 1996, de las avionetas en las que iban Carlos Costa, Armando Alejandre y Mario Manuel de la Peña, ciudadanos de EE.UU., y Pablo Morales, residente legal, como parte de su trabajo con “Hermanos al Rescate”, una organización que auxiliaba a los balseros que intentaban abandonar la isla. Leonardo Baster comenta a este diario: “Los cubanos de esa época recuerdan bien cómo esos aviones sobrevolaban La Habana tirando propaganda en contra de la Revolución”.
El gobierno cubano, afirmó el presidente Miguel Díaz Canel, actuó entonces “en legítima defensa, dentro de sus aguas jurisdiccionales tras sucesivas y peligrosas violaciones” del espacio aéreo de la isla por “connotados terroristas”. Díaz Canel agregó que las autoridades estadounidenses fueron alertadas “en más de una decena de ocasiones” de estos hechos, pero se hizo “caso omiso de las advertencias” y se permitieron las violaciones.
En el momento del incidente, Raúl Castro ejercía como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), lo que lo pondría en la cúspide de la cadena de mando para decidir el derribo de los aviones. La acusación formal incluye a otros militares cubanos presuntamente involucrados: Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas, Luis Raúl González-Pardo Rodríguez y Lorenzo Alberto Perez-Perez.
Raúl Castro podría afrontar una condena de pena de muerte o cadena perpetua, y el fiscal general interino, Todd Blanche, confió en que comparezca “por su propia voluntad o de otra forma”. Blanche evitó responder si Washington planea una operación en Cuba como la que ocurrió en Venezuela el pasado 3 de enero para capturar al entonces gobernante Nicolás Maduro, quien también afronta cargos criminales en EE.UU.
“No voy a comparar casos. Este no es un nuevo proyecto o aventura para nosotros. Y la forma en la que traemos a personas acusadas de un crimen varía”, indicó Blanche en rueda de prensa frente a la Torre de la Libertad de Miami, un símbolo para los cubanoamericanos anticastristas que abandonaron el país.
Una “oferta de paz”
Tras la imputación a Castro, el presidente estadounidense Donald Trump descartó que vaya a encabezar una “escalada” con Cuba y anunció que “pronto” hará un anuncio sobre el bloqueo petrolero que Washington impuso a la isla. El secretario de Estado Marco Rubio había ofrecido previamente una “nueva relación” entre su país y Cuba, en un inusual video en el que habló en español. Ese nuevo vínculo “tiene que ser directamente con ustedes, el pueblo cubano”, sostuvo el secretario de Estado.
Rubio, de ascendencia cubana, dijo que “la verdadera razón” por la que los cubanos “no tienen electricidad, combustible ni alimentos es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares”, mencionando puntualmente al conglomerado empresarial militar Gaesa, fundado por Raúl Castro. Trump firmó el pasado 29 de enero un decreto que amenaza con imponer aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba. La Habana reconoce que ya no tiene reservas para enfrentar las necesidades cotidianas.
“No ha sido Cuba la que se ha opuesto históricamente a que exista una relación de buena vecindad entre ambos países” explicó a este diario Leonardo Baster, quien agregó: “Han sido los EE.UU. los que mantienen una política hostil contra nuestro país. Nosotros consideramos que una nueva etapa de las relaciones debe estar antecedida por el levantamiento del bloqueo, la principal causa de las carencias materiales que sufre nuestro país, independientemente de los errores que pueda haber cometido nuestro gobierno”.
20 de mayo, una fecha de discordia
Los nuevos anuncios de EE.UU. se produjeron un 20 de mayo, que históricamente es el día en que fue declarada la República de Cuba, en 1902, tras la independencia de España y el fin de la ocupación militar estadounidense. El gobierno de la isla prioriza otras fechas en su narrativa histórica como el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959, ya que considera que tras 1902 la isla siguió bajo dominio de facto de Washington, a causa de la Enmienda Platt.
Según Baster, “lo que falta contar sobre esa fecha es que Cuba nació en 1902 como una República neocolonial, con una Constitución impuesta desde EE.UU., con autoridades designadas por EE.UU. y con la Enmienda Platt”. Dicha enmienda, que entre otras concesiones a EE.UU. legalizaba una eventual intervencion militar de Washington en la isla, fue incluida en la primera Constitución cubana bajo la amenaza de que, si no era aceptada, la isla seguiría ocupada militarmente.