La llegada del fenómeno denominado «El Niño» en último trimestre del año empieza a preocupar ya que provocaría fuertes lluvias, y una crecida muy importante en el nivel del agua del Río Paraná. En Zárate, el intendente anticipó un escenario alarmante. Si bien existe consenso científico sobre el desarrollo de este “Super Niño”, aún persiste la duda sobre dónde descargará con mayor intensidad.
El norte de la provincia de Buenos Aires se encuentra en estado de máxima alerta ante las proyecciones meteorológicas que anticipan la llegada de un fenómeno de “El Niño” de una virulencia inédita, que provocaría fuertes lluvias y un sostenido aumento de la altura del Río Paraná. En San Nicolás, si este pronóstico se concreta podría provocar inundaciones en la zona ribereña y en la costanera, afectando lugar como El Club de Regatas, la Alameda, el Paseo Costanero y el Ecoparque. Este fenómeno no ocurre desde hace un par de décadas.
Alerta
El intendente de Zárate, Lisandro Matzkin, encendió las alarmas al advertir sobre una posible crecida del río histórica, con niveles que no se registran en la zona desde hace más de 30 años.
La preocupación de Matzkin radica en la magnitud de la masa de agua que se desplazaría por la cuenca del Paraná. Según el jefe comunal, si para agosto se confirman las previsiones actuales, el municipio deberá tomar medidas drásticas para preservar la vida. “Vamos a empezar a pedirle al vecino que va a haber un momento donde va a tener que irse de su vivienda”, sentenció el intendente, subrayando que este fenómeno abarca a toda Sudamérica y requiere una preparación anticipada de al menos tres meses.
La magnitud de lo que se avecina encuentra su única comparación histórica en el siglo XIX. Expertos como Rodrigo Rodríguez Tornquist señalan que este episodio de “El Niño” es mucho más pronunciado que los recordados de 1997 o 2015, asemejándose únicamente en escala al ocurrido en 1877-1878. Mientras que una anomalía tradicional del Niño oscila entre los 2 y 3 grados de temperatura por encima de lo normal, los modelos actuales reportan zonas con anomalías de entre 5 y 7 grados, un escenario que la ciencia califica como “contundente” y “desafiante”.
Si bien existe consenso científico sobre el desarrollo de este “Super Niño”, aún persiste la duda sobre dónde descargará con mayor intensidad. El ingeniero en recursos hídricos Hugo Rorman explicó que, aunque hay más de 30 modelos que confirman el fenómeno, recién para julio o agosto se tendrá una definición clara sobre qué zonas sufrirán las mayores lluvias, ya sea la pampa húmeda, el litoral argentino o las cuencas en Brasil y Paraguay.
A pesar de esta incertidumbre, las estadísticas son implacables: el 90% de estos fenómenos derivan en grandes precipitaciones o crecidas extraordinarias del río Paraná. Se estima que el pico del impacto en nuestra zona se sentirá entre octubre y febrero, lo que obliga a los municipios a revisar sistemas de drenaje, canales y estaciones de bombeo de manera urgente. La recomendación de los especialistas es clara: no paralizarse por el miedo, pero sí prepararse para un evento climático que podría redefinir los registros históricos de la provincia.