El republicano condicionó un acuerdo nuclear con Arabia Saudita a que el país del Golfo normalice sus relaciones con Israel. Los ataques de hutíes extienden el conflicto al mar Rojo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este jueves que considera lanzar un “ataque masivo” contra Irán, que sería mayor al que empezó el pasado 28 de febrero y dio lugar a la guerra actual. Trump se mostró confiado en que Israel “se uniría en dos minutos” si él se lo pidiera, aunque aclaró que Estados Unidos no necesita a nadie para lanzar una operación contra la República Islámica. Además el republicano supeditó el acuerdo para establecer un programa nuclear civil en Arabia Saudita a que ese país del Golfo normalice sus relaciones con Israel.
“Más grande que nunca”
En una breve entrevista telefónica con el diario digital Axios, Trump expresó: “Estoy considerando un ataque masivo. Más grande que nunca. Estoy cerca de tomar una decisión. Estamos todos preparados”. El mandatario dijo que los iraníes “quieren negociar” un acuerdo nuclear que ponga fin al conflicto, aunque considera que aún no están preparados para un pacto. “Todavía no han sufrido lo suficiente”, expresó.
Las hostilidades entre Estados Unidos e Irán se reanudaron a principios de este mes tras un alto el fuego que duró apenas semanas, en una espiral que volvió a sumir a la región en un caos por el control del estrecho de Ormuz. El conflicto se extendió al mar Rojo esta semana después de que los rebeldes de Yemen declararan un bloqueo de los puertos de Arabia Saudita y después afirmaran que atacaron a dos petroleros sauditas.
El barril de Brent del mar del Norte trepó por encima de los 100 dólares durante la jornada por los temores sobre el suministro de petróleo por el mar Rojo, una vía alternativa para evitar el estrecho de Ormuz. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, afirmó en una reunión del Consejo de Seguridad que la situación en Medio Oriente “está fuera de control” debido a que “una crisis alimenta a otra”.
Ataques en el mar Rojo
Jordania y Kuwait informaron haber interceptado proyectiles, mientras que el ejército de Irán y sus Guardianes de la Revolución anunciaron golpes a objetivos militares estadounidenses en ambos países. “Las represalias de las fuerzas armadas continuarán mientras sigan los ataques de EE.UU. contra la infraestructura y las zonas costeras del país”, dijo el portavoz de las fuerzas armadas iraníes, Mohamad Akraminia, según la televisión estatal.
Estas hostilidades se produjeron tras la duodécima noche consecutiva de ataques de Estados Unidos contra instalaciones militares de Irán. El miércoles Trump advirtió que su país bombardeará la infraestructura civil iraní cada vez que Teherán dispare contra buques en Ormuz, dada su importancia en el comercio global de hidrocarburos. El canciller iraní, Abbas Araqchi, respondió que Teherán responderá de la misma manera: “Nuestra doctrina de defensa es clara: ojo por ojo”.
Los medios estatales iraníes informaron este jueves que un ataque estadounidense mató a dos personas en Shalamcheh, en la frontera de la República Islámica con Irak. También reportaron que dos misiles estadounidenses impactaron en Bushehr, sede de la única planta nuclear civil del país y blanco frecuente de Washington. Los hutíes yemenitas afirmaron que atacaron el miércoles con misiles y drones dos petroleros sauditas en el mar Rojo, el Encelia y el Layla, y concretaron así su amenaza de bloquear a Arabia Saudita en esas aguas que sirven de vía alterna a Ormuz.
Aún no queda claro hasta qué punto los hutíes podrían implementar un bloqueo, pero la amenaza podría agravar el impacto del cierre que Irán mantiene en Ormuz. Allí los Guardianes iraníes afirmaron este jueves que impidieron el paso a tres petroleros, mientras Washington y Teherán compiten por el control de esta ruta por la que transitaba alrededor de una quinta parte del petróleo mundial antes de la guerra.
Al margen de una cumbre del sudeste asiático en Filipinas, el secretario estadounidense de Estado, Marco Rubio, dijo que Irán había engañado a los hutíes para que atacaran el tráfico marítimo en el mar Rojo. “Los hutíes, en general, fueron inteligentes y se mantuvieron al margen de todo esto durante todo el conflicto, pero ahora, al parecer, se han dejado engañar y han ido tras Arabia Saudita y sus barcos”, consideró.
Nuevo voto contra la guerra
En un rechazo de carácter simbólico al conflicto que alienta Trump, la Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó un nuevo texto que pide la retirada de las tropas estadounidenses de la guerra contra Irán. Cuatro congresistas republicanos se unieron a la oposición demócrata y apoyaron la iniciativa. A fines de junio, ambas cámaras del Congreso ya habían aprobado una resolución similar sin carácter vinculante.
La congresista demócrata Pramila Jayapal, que presentó la resolución contra la guerra, calificó su aprobación de “gran victoria para la inmensa mayoría del pueblo estadounidense que quiere que el presidente Trump ponga fin a esta guerra ilegal”. La oposición demócrata intenta restringir los poderes militares del presidente estadounidense en el conflicto con Irán. Según la Constitución estadounidense, solo el Congreso está facultado para declarar la guerra.
Si bien la ley permite a Trump iniciar hostilidades para responder a una amenaza inminente, exige que obtenga la autorización del Congreso en un plazo de 60 días. A principios de mayo, Trump hizo caso omiso de este límite alegando que el conflicto había terminado, a propósito de uno de los varios ceses al fuego anunciados. El presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara, el republicano Brian Mast, acusó a los críticos del conflicto de desconocer el sacrificio de los militares estadounidenses fallecidos y afirmó que la operación supone un “ajuste de cuentas” por los ataques iraníes.
Las condiciones para un acuerdo con Arabia Saudita
Trump afirmó este jueves que el acuerdo para que Arabia Saudita desarrolle un programa nuclear no incluye “enriquecimiento de material” y depende de que Riad se adhiera a los Acuerdos de Abraham para normalizar las relaciones con Israel. Cabe recordar que EE.UU. inició la guerra contra Irán en gran medida por la preocupación sobre el programa nuclear de Teherán, un asunto clave en las ahora estancadas conversaciones de paz.
Se prevé que el acuerdo genere miles de millones de dólares para empresas estadounidenses, aunque los críticos temen que pueda conllevar riesgos. También se considera una gran victoria para Arabia Saudita -rival regional de Irán-, ya que parece otorgarle acceso a tecnología nuclear sin que fuera necesario normalizar las relaciones con Israel. Sin embargo, Trump señaló que el acuerdo “será aprobado, pero está totalmente supeditado a que Arabia Saudita se sume a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham”, en referencia al conjunto de tratados para normalizar las relaciones de algunas naciones históricamente hostiles con Israel.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que un reconocimiento saudita de su país sería “un avance histórico para la paz en Medio Oriente”. Una cláusula del acuerdo podría contemplar que empresas estadounidenses construyan una planta de enriquecimiento de uranio en Arabia Saudita, según informó el Wall Street Journal. El Departamento de Energía estadounidense no mencionó tal cláusula y no hizo comentarios tras una consulta de la agencia AFP, mientras que Trump escribió en su red social Truth Social: “¡No habrá enriquecimiento de material!”.
El Congreso debe revisar lo acordado, pero es poco probable que la legislatura, controlada por los republicanos, retrase su implementación. “Trump afirma que su guerra contra Irán tiene como objetivo impedir que un país autoritario enriquezca material nuclear”, escribió el senador estadounidense de izquierda Bernie Sanders en X. “Ahora permite que sus mejores amigos en Arabia Saudita -una de las dictaduras más brutales del mundo- hagan precisamente eso. Es absurdo”, agregó.