El empresario ganó una licitación millonaria para abastecer de energía al AMBA durante los meses con picos de consumo. Peligran 2500 puestos de trabajo más.
El conflicto de la empresa de neumáticos más importante del país, con el despido de 925 trabajadores y el abandono de la producción nacional de ese producto abrió otro punto de contradicción. En el predio de San Fernando, donde funciona Fate comenzará a operar una central con baterías de litio de origen chino para abastecer de energía al AMBA en los momentos de picos de consumo, que generan el corte del suministro.
Mientras los empresarios cuestionan la apertura importadora, porque los encuentra impedidos de competir con la producción que centralmente llega subsidiada desde China, al mismo tiempo encuentran cierta salida en “reconvertirse” en importadores, como tantas veces les aconsejaron sus socios de la política.
En el caso de Fate, de acuerdo a información publicada por el Post Energético, la compañía Aluar, también propiedad de Madanes Quintanilla, resultó como una de las ganadoras de la licitación Alma GBA, impulsada desde la secretaría de Energía, por 4,5 millones de dólares por año hasta el 2036. El proyecto busca proveer a Edenor y Edesur en los momentos de mucha demanda, para evitar que colapse el servicio.
Made in China
Junto con la decisión de los despidos en Fate, también se conoció que la firma Aluar había comprado 12,7 hectáreas en el lugar donde estaba establecida la fábrica de cubiertas, por un monto de 27 millones de dólares. El destino de esa inversión no estaba vinculado a la indemnizaciones de los trabajadores de Fate sino a la instalación de baterías BESS, traídas paradójicamente desde el gigante asiático para cumplir con los términos de la licitación sobre energía. Se reemplaza así mano de obra industrial nacional por productos terminados (sean neumáticos o baterías) que ingresan desde el exterior prácticamente sin regulaciones.
La parte del contrato que ganó Aluar en Energía incluye 30 megavatios (MV) del nodo de San Fernando, para entregar a Edenor por 12.590 dólares el MW por mes. De acuerdo con lo informado por la misma compañía en su balance 2025, la inversión para este despique es de 20 millones de dólares. Según el Post Energético, el contrato le reportará ingresos anuales por “4,5 millones de dólares, lo que significa 45 millones de dólares hasta 2036, es decir más del doble que la inversión inicial”.
Aluar tiene garantizado cobrar aunque no se utilice el servicio: el precio del MW por hora supera los 150 dólares. La publicación advierte que se trata de una cifra muy superior a los 26 dólares por MWh que la misma Aluar cobra por la represa de Futaleufú, en Chubut, y cuya concesión -recuerda- vence en junio de este año y pretenden sostener. Entre otros aspectos, porque el negocio en el sur les provee energía a un costo diferencial para su propia planta de aluminio que opera en Puerto Madryn.
Peligran más empleos
Cuando la sustitución de manufactura local lleva a la quiebra a las empresas más grandes, el golpe sobre toda la cadena productiva resulta más atronador. El cierre de Fate podría provocar un efecto multiplicador de despidos que llegaría a 2500 trabajadores vinculados a la industria del neumático.
Los datos se desprenden de informes técnicos del Centro de Estudios para la Producción XXI (CEP) y relevamientos de la Unión Industrial Argentina (UIA), que muestran cómo el sector es uno de los que más cantidad de empleo genera: por cada puesto directo en la línea de montaje se necesitan casi tres empleos adicionales en la cadena de valor. Es decir, multiplica por 2,1 y 2,8 los puestos de trabajo.
En relación directa con Fate existen alrededor cientos de pymes metalúrgicas proveedoras de la empresa, con cerca de 2500 trabajadores que ven peligrar su estabilidad, desde matriceros hasta logística, servicios y mantenimiento.
La radicalización importadora que habilitó el presidente Milei y su desprecio por el trabajo industrial en particular, empujan al abismo a miles de personas que además, cultivaron un oficio durante años y ahora no tienen donde aplicar su capacidad. Un recurso que no se recupera.