Por Pablo González
Periodismosn.com.ar
FM 88.7 Radio City San Nicolás
En la madrugada de este miércoles, se produjo un nuevo accidente en la planta industrial Atanor, radicada en la zona sur de San Nicolás. Hasta donde se sabe, el incidente tuvo su origen en un reactor que que fábrica ácidos. La violenta explosión ocasionó graves quemaduras en un operario, y dificultades respiratorias en varios de los bomberos que actuaron para sofocar el siniestro (una mujer de este cuerpo quedó internada en el San Felipe). Pero además, hubo contaminación ambiental, principalmente en los barrios más cercanos a dicha planta (Belgrano, Los Fresnos, etc.).
El comunicado oficial que la empresa difundió ocho horas después, resulta cuanto menos insólito y lamentable. Porque informa lo obvio, lo que ya todos sabíamos, y no dice absolutamente nada sobre qué es lo que falló para que se desencadene la explosión, y tampoco se refiere con precisión a los efectos nocivos que el mismo tiene para la salud humana (claramente minimizan los posibles daños).
Dicho comunicado de Atanor expresa textualmente lo siguiente: «En horas de la madrugada, en la planta industrial de Atanor en San Nicolás, se produjo un incremento de presión en el proceso de síntesis química de atrazina que generó la ruptura de la tapa del reactor afectado al proceso».
Antecedentes y futuro
No es la primera vez que ocurre un accidente de este tipo de Atanor. Más bien podríamos decir que son varios a lo largo de las últimas décadas. Quien firma esta nota trabaja hace 40 años de periodista en la ciudad, y ya ha cubierto varios episodios similares. Hay además varias causas judiciales contra Atanor por contaminación ambiental.
En realidad, no es algo que pueda sorprender. Por su misma naturaleza, Atanor trabaja con productos altamente contaminantes, porque lo que allí se produce son venenos para combatir las plagas de los cultivos, y otros productos más. En consecuencia, el tema no se soluciona mejorando los controles, o minimizando riesgos.
La verdadera solución es erradicar la planta de Atanor en San Nicolás. Podría trasladarse acá cerca, en el Parque Comirsa, o bien en algún predio más alejado. Atanor no puede seguir enclavada en el mismo lugar donde viven miles de nicoleños.
Cuando la planta fabril se instaló allí, casi no había viviendas particulares. Pero luego toda la zona sur se fue urbanizando, y la fábrica quedó pegada adonde vive la gente. Es absolutamente imposible una convivencia que garantice la buena salud de quienes viven en ese lugar.
Alguna vez, incluso, se planteó hacer un estudio epidemiológico para determinar el nivel de incidencia que tiene Atanor sobre las enfermedades de quienes viven en la zona. Pero por algún «extraño motivo», ese estudio nunca se hizo.
Ya es hora de que se planifique en serio, y de que se tomen las medidas necesarias para que los nicoleños puedan vivir tranquilos. O al menos con la mejor salud posible. Y para eso Atanor no puede seguir funcionando en su actual emplazamiento.