A partir del 1 de mayo, el Gobierno incrementará el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono -CO2- (IDC) por un total de $ 61,82 por litro de nafta y $ 42,07 en el gasoil, según consta en la web de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y relevan los dueños de estaciones de servicio nucleados en la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (CECHA).
Sobre los valores base de YPF en la Ciudad de Buenos Aires, la nafta súper ($ 837) tendrá un salto de 7,4% solo por el aumento de impuestos; la premium ($ 1033), 6%; el gasoil ($ 883), 5%; y la Infinia diesel ($ 1.123), 3,7%.
En Córdoba, pasará de $ 966 a $ 1.027, sumó Nadín Argañaraz, presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
«Con la actualización de mayo, se terminaría incorporando la inflación de 2023. Luego, a principios de junio, debería actualizarse de acuerdo a la inflación del primer trimestre de 2024, para de ahí en más seguir con ese esquema de actualización trimestral. En efecto, el 1 de junio el impuesto debería subir un 51,6%, elevándose hasta los $ 306 por litro -antes del descuento por el uso de biocombustibles-«, analizó el economista.
Para evitar grandes impactos en la inflación, el Gobierno podría nuevamente partir la actualización en dos o tres meses, como ya lo hizo entre febrero, marzo y abril con los ajustes pendientes de parte de 2022 y 2023.
«Otro hecho a destacar, es el de la evolución real del tributo de monto fijo a los combustibles entre 2018 y la actualidad. Se aprecia que el tributo mantuvo su valor real entre abril de 2018 y marzo de 2021 en alrededor de los $ 250 y $ 300 en pesos constantes de abril de 2024. Luego comienza un proceso de descenso de su valor debido a la falta de actualización nominal del impuesto y a la inflación del periodo. El valor real mínimo del tributo se dio en el mes de enero de corriente año ($ 38). Posteriormente, se dio inicio a un sinceramiento y recomposición del valor real del tributo, que en mayo de este año terminaría en $ 191, mismo valor real que tuvo en abril de 2022», evaluó Argañaraz.
Según la Confederación Argentina de Trabajadores y Empleados de los Hidrocarburos, Energía, Combustibles, Derivados y Afines (CATHEDA), el Gobierno podría obtener recaudación tributaria por $ 3 billones en concepto de impuestos a los combustibles, equivalentes a 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB) o el 10% del ajuste fiscal que llevan en marcha Javier Milei y Luis Caputo.
Antes de la suba de impuestos a los combustibles, en enero 2024 la recaudación tributaria por esos conceptos fue de $ 46.121 millones, con un incremento de 93,8% nominal o una caída del 45,3% descontado el efecto de la inflación.
Ya en febrero, cuando se empezaron a descongelar esos tributos, la recaudación trepó a $ 50.503 millones, con una variación nominal positiva de 15,3% o una real negativa de 69,4%. Y en marzo, la AFIP juntó $ 82.482 millones por los combustibles, con un salto nominal de 215% y una baja real del 18,8%.
El IARAF también estudió el impacto en la recaudación tributaria de la quita de subsidios a las tarifas de la energía. «En el gas, por cada $ 1.000 de reducción de subsidios, la Nación reduce su gasto en $ 1.000 y obtiene ingresos extras por $ 146, las provincias obtienen ingresos extras por $ 183 y los municipios por $ 21. Es decir, por cada $ 1.000 de reducción de subsidios, el consumidor final ve reflejado un incremento de $ 1.350 en su factura. En la Ciudad de Buenos Aires, Nación obtiene ingresos extras por $ 146 y la Ciudad por $ 157», señala el informe.