El resultado pone patas para arriba el paisaje político e institucional británico. Dudas sobre el futuro del primer ministro, que negó que vaya a renunciar.
Desde Londres
En las elecciones municipales inglesas y parlamentarias escocesas y galesas a Keir Starmer lo derrotaron en cuatro frentes que ponen patas para arriba el paisaje político e institucional británico. Los grandes ganadores fueron la ultraderecha de Nigel Farage en Inglaterra, seguidos por los verdes y liberal demócratas, mientras que la victoria en Gales y Escocia de los partidos nacionalistas está haciendo crujir el edificio de Gran Bretaña, esa unión de tres naciones consagrada a principios del siglo 18.
El primer ministro reconoció que había sido una pésima jornada para los laboristas, pero enfatizó que no pensaba renunciar a su cargo. “Son resultados muy duros. Hemos perdido brillante concejales laboristas en todo el país, gente que militó activamente para mejorar la vida de sus comunidades. Eso duele mucho y asumo la responsabilidad. Cuando los votantes mandan un mensaje de este calibre debemos reflexionar y responder. Creo que la mayoría de la gente comprende que estamos enfrentando enormes desafíos y una difícil situación internacional. La gente quiere mejorar su vida, quiere ver el cambio que prometimos, ve que el status quo los defraudó y está frustrada. Pero no pienso renunciar a mi cargo. Tengo un mandato de cinco años y pienso llevar a cabo los cambios que prometimos”, declaró Keir Starmer este mediodía.
La fragmentación favorece a Farage
El gran ganador de los comicios ingleses, el ultraderechista Nigel Farage, proclamó el principio del fin del gobierno y la muerte del bipartidismo. “Lo que tenemos es un cambio histórico. En el norte de Inglaterra el laborismo se sorprendió con el voto del Brexit en 2016 y luego, los conservadores, avanzaron con Boris Johnson en ganar electoralmente en una zona tradicionalmente laborista. Lo que estamos demostrando es que ahora estas áreas son nuestras. Keir Starmer es un premier débil y sin objetivos. Hay una gran división en este país entre los que trabajan y los que viven de la seguridad social Hay desorden, inseguridad y conducta antisocial. Muchas mujeres me han rogado que salve al país de este caos”, dijo Farage.

Los verdes y los liberal-demócratas también ganaron a expensas de los laboristas y los conservadores, grandes derrotados de la jornada electoral. Los verdes ganaron dosde las seis alcaldías en juego. El airoso desempeño de Reform UK es claro en pueblos, áreas costeras, en el noreste y noroeste del país, y en zonas más pobres. Este éxito no se reprodujo en las grandes ciudades.
Nuevo paisaje multipartidista
El fundador de la Tax Justice Network, Richard Murphy, comentarista político y economista, opina que hay una nueva fragmentación del paisaje político: un multipartidismo. “Una nueva Inglaterra está emergiendo. Los Conservadores y laboristas están contra las cuerdas. Los liberal-demócratas están desplazando a los Tories. Los verdes han ganado muchos concejales, pero todavía pueden ascender más si proyectan un mensaje más claro. Detrás del voto a Reform UK está la creciente pobreza. El neoliberalismo está muerto. El voto protesta es claro. La paradoja es que se está inclinando por el partido que va a cortar los servicios públicos y sociales, la salud, educación y municipios, es decir, que va a empeorar la vida de los que lo están votando”, señaló Murphy.
Nacionalistas en Escocia y Gales
Los resultados iniciales de las elecciones por el Parlamento en Escocia y la Asamblea Autónoma en Gales muestran que tanto los nacionalistas en Escocia como el Plaid Cymru en Gales tienen una marcada ventaja sobre sus rivales.

En Escocia hay que ver si en segundo lugar se coloca Reform UK o los laboristas, liderados por Anas Sarwar que hace un mes pidió públicamente la renuncia de Starmer.
En Gales, gobernado por los laboristas desde la creación de la Asamblea Autónoma en 1999 y dominado políticamente por el partido en los últimos 100 años, el laborismo podría quedar en tercer lugar, detrás de los independentistas y de Reform UK.
Starmer, el primer ministro con peor imagen
Esta serie de humillantes resultados, por el momento atenuados por los comicios en distintos municipios de Londres, aumentan la presión sobre Starmer que buscará relanzar por tercera o cuarta vez su gobierno que hace menos de dos años consiguió una mayoría absoluta en el parlamento. La finísima ecuación que den los guarismos combinados de estas elecciones parlamentarias y municipales, cuyos resultados definitivos se conocerán entre las 17 y 18 de Buenos Aires, pueden darle un pequeño margen de tiempo al primer tiempo o acelerar su partida. Difícilmente le devuelvan popularidad: hoy es el primer ministro con peor imagen desde que se hacen este tipo de mediciones. Peor aún la Gran Bretaña que queda a su paso es un lugar fragmentado y sin timonero.
Atomizado en Inglaterra, con una ultraderecha en ascenso, con fuerzas secesionistas en Escocia y Gales, con estancamiento o recesión a la vista dependiendo de la guerra o la incierta paz en Irán, el panorama de este ex imperio que hace un siglo podía todavía alardear que en los territorios que dominaba “nunca se pone el sol”, es tanto o más sombrío que el futuro de su primer ministro.